Piden perpetua para los acusados de secuestrar y asesinar a Matías Berardi
La querella representante de la familia del joven solicitó ayer la pena de reclusión perpetua para 10 de los 11 imputados que son juzgados en audiencias orales y públicas.

Sábado 16 de Marzo de 2013

La querella que representa a la familia de Matías Berardi, el adolescente de 16 años secuestrado y asesinado en 2010, solicitó ayer la pena de reclusión perpetua para 10 de los 11 imputados que son juzgados en audiencias orales y públicas. Además, para cinco de esos acusados pidió la accesoria de tiempo indeterminado.

El pedido más grave fue para los acusados Richard Fabián Souto, el herrero uruguayo de 46 años dueño del galpón de Benavídez donde la víctima estuvo cautiva; su concuñado Néstor Facundo Chino Maidana, de 25 años; Damián Sack, de 26; Gabriel Raúl Larry Figueroa, de 27; y Gonzalo Hernán Alvarez, de 34 años. A todos ellos, los consideraron coautores de secuestro extorsivo agravado en concurso ideal con homicidio calificado críminis causa (es decir que mataron para ocultar otro delito) y les pidieron la máxima pena del Código Penal: la reclusión perpetua más la accesoria por tiempo indeterminado.

Para los abogados querellantes Eduardo Durañona, Ignacio Palazuelos, Manuel Izura y Santiago De Jesús, esos cinco imputados fueron los que intervinieron directamente en la ejecución de Matías y por eso el pedido de pena más severo.

En el caso de la esposa del herrero Souto, Ana Cristina Moyano, de 41 años; su hija Jennifer Stefanía Souto, de 21; su cuñada Celeste Mónica Moyano, de 29; Federico Esteban Maidana, de 30; y Elías Emanuel Vivas, de 22 años, la querella solicitó la pena de reclusión perpetua por secuestro extorsivo agravado por la muerte intencional de la víctima. Y sólo pidieron una pena menor, de 20 años de prisión, para la adolescente que tenía 17 años al momento del hecho y que por la Ley de Menores debe recibir condenas atenuadas.

Berardi fue secuestrado a las 5.30 del 28 de septiembre de 2010 en el cruce de la ruta 26 y Panamericana, en Ingeniero Maschwitz, donde bajó de una combi en la que regresó de una fiesta en Capital Federal. A las 6.20, se inició una serie de ocho llamados extorsivos en los que la propia víctima les avisó a sus padres que estaba secuestrado y que pedían 30.000 pesos.

La banda trasladó al adolescente al galpón de Souto, donde lo tuvo atado y vendado en un baño. Matías logró escapar 14 horas más tarde y pidió ayuda entre los vecinos, pero no logró que nadie lo refugiara. Según testigos, mientras Souto y Facundo Maidana persiguieron con un auto y recapturaron a Berardi a dos cuadras, las mujeres de la familia salieron a los gritos a decirle a los vecinos que Matías era una ladrón que quiso robarles. El joven fue llevado a un descampado de Campana donde lo ejecutaron con dos disparos de una pistola calibre 11.25.

Un testigo de identidad reservada afirmó en el juicio que, según le contó uno de los imputados, Berardi rogó por su vida y lloró durante todo el camino hasta el descampado donde terminó ejecutado.