Viernes 24 de Mayo de 2013
Los abogados de la familia de Andrés Arduvino, el muchacho asesinado en abril del año pasado en el interior de un estudio jurídico de Fabián Héctor Casarini, requirieron a la Justicia la exhumación del cuerpo y la realización de una nueva autopsia para determinar la posible existencia de una tercera persona en la escena del crimen. Por el caso, el letrado estuvo imputado y fue sobreseído, aunque después la Sala IV de la Cámara Penal revocó ese fallo al entender que "no existía evidencia" de que haya obrado justificadamente.
Marcos Cella, quien junto a Germán Mahieu represeta a la familia Arduvino, explicó que pidió esa pericia "para determinar si debajo de las uñas del muchacho se detecta la presencia de algún elemento biológico como piel, pelo o sangre" que sean a ajenos a la víctima y a Casarini. Así, los defensores pretenden establecer la existencia de una tercera persona en la escena del hecho. "Esto está motivado por las numerosas heridas que sufrió Arduvino y que le ocasionaron la muerte", explicó el abogado, quien realizó la presentación en el juzgado de Instrucción Nº13, a cargo de Gustavo Pérez de Urrechu, actualmente a cargo de la investigación del caso.
Dos versiones.Todo ocurrió a las 2.30 del 8 de abril de 2012. Andrés Arduvino caminaba junto con su pareja, Marcela Sánchez, cuando decidió pasar por el edificio de Montevideo 1629 en cuya planta baja Casarini tiene su estudio jurídico y su vivienda. El muchacho ingresó a la propiedad mientras la chica lo esperó en la puerta. Minutos más tarde Arduvino salió por una ventana, totalmente ensangrentado y murió más tarde en el hospital Provincial como consecuencia de las nueve puñaladas que recibió. Desde ese momento en la causa se escucharon dos relatos disímiles.
El abogado Casarini sostuvo que no conocía a Arduvino y que lo sorprendió robando en su estudio. Que hubo un forcejeo en el que le sacó al intruso un cuchillo y que en la lucha lo apuñaló "en defensa propia". Tras el ataque, el muchacho alcanzó a escapar por una ventana forzando un barrote. La otra versión la aportó Marcela Sánchez, quien dijo que al pasar por el edificio su novio le dijo que iba a ver a una persona conocida para pedirle metadona (una droga para la rehabilitación de adictos) y que poco después su pareja salió ensangrentada por la ventana.
En septiembre pasado la jueza de Instrucción Mónica Lamperti sobreseyó a Casarini al entender que actuó en legítima defensa. La magistrada valoró que hubo una agresión ilegítima del atacante, racionalidad en el modo de repeler esa agresión por parte del abogado e inexistencia de provocación de parte de quien se defendía. En el mismo fallo la jueza procesó a Marcela Sánchez como coautora del delito de robo agravado en grado de tentativa. Los abogados de la joven, Marcos Cella y Germán Mahieu, apelaron la medida y los integrantes de la Sala IV revocaron el procesamiento dictado al profesional y a la joven.