Martes 18 de Mayo de 2010
Santa Fe.— Javier Cristian Andrés Díaz, de 31 años, fue condenado a prisión perpetua tras ser hallado culpable de la violación y asesinato de Agustina Facio, una nena de 12 años que era hija de su pareja y que estaba a su cuidado. La sentencia se conoció poco después de las 11 de ayer al finalizar el primer juicio oral y público realizado en la capital provincial en el marco de las reformas al Código Procesal Penal santafesino.
El fallo fue dictado por el tribunal presidido por Cristian Pablo Fiz e integrado por Dardo Rosciani y Norberto Nisnevich, quienes a lo largo de la semana pasada escucharon varios testimonios que dieron sustento a la condena, la misma que habían solicitado la fiscalía y la querella. Tras la lectura de la sentencia, Carina Facio, madre de la menor asesinada, sólo atinó a llevar sus manos a la boca y detrás de sus lentes brotaron lágrimas de desahogo. Entonces, un murmullo recorrió la sala y el clima pareció seguir tan tenso como cuando comenzó el debate oral y público.
La primera en testimoniar a lo largo de las audiencias fue precisamente Carina Facio. Entonces, la mujer contó que su ex concubino se llevaba bien con sus hijos y que los cuidaba mientras ella iba a trabajar. El, que siempre se dedicó a trabajar en un horno de ladrillos, estaba momentáneamente desocupado. "Mi hija lo adoraba, le decía papá", contó la mujer y pidió que "pague por lo que hizo".
Díaz era el padrastro de Agustina, y aunque no venía teniendo una relación óptima con la madre de la menor en los meses previo al hecho, nada hacía suponer que actuaría como lo hizo el 8 de julio de 2009 cuando violó anal y vaginalmente a la nena que estaba a su cuidado, la golpeó y la asfixio hasta la muerte. En otra habitación de la humilde vivienda estaba Facundo, de 3 años, quien miraba televisión.
Escape frustrado.Según quedó asentado a partir de los testimonios, tras la criminal faena Díaz llevo a Facundo a la casa de una vecina y le dejó a la mujer las llaves de la casa. Después envió un mensaje a Carina, que trabajaba en una casa de familia, para avisarle que se iba y que no lo buscara. Eso alarmó a su pareja, que decidió regresar pensando que sus hijos habían quedado solos. Cuando la mujer llegó a su casa se topó con el peor de los cuadros previsibles y enseguida fue a lo de su vecina para buscar a su pequeño hijo.
"El Gordo me la mató", le gritó Carina a su vecina no bien entró a la vivienda del barrio El Horizonte (un plan habitacional de casitas iguales en el límite norte del ejido urbano santafesino, casi lindando con Recreo). El Gordo había huido a bordo de un viejo Dodge 1500 en el que deambulaba cerca de Esperanza cuando horas mas tarde fue apresado.
Ya en la comisaría , Díaz confesó la autoría de lo ocurrido, aunque recién manifestó arrepentimiento el día en que se inició el juicio oral y pidió disculpas "a cada uno" de los que "dañó" y se declaró "el único culpable de lo que ha pasado".
Ese día los abogados de la mamá de la víctima, Eduardo Jauchen y Mario Barletta, anunciaron que pedirían la pena de prisión perpetua. También los fiscales Graciela Parma y Juan Pablo López Rosas aseguraron que probarían la intención que tuvo Díaz. Mientras que la defensora Ema Piñeiro buscó menguar los efectos del brutal homicidio que los jueces encuadraron en la figura de "autor penalmente responsable de abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado por su calidad de guardador de la víctima y por el resultado muerte".