Martes 19 de Junio de 2012
Un peón rural de 37 años fue condenado a prisión perpetua por el doble crimen de una pareja de productores agropecuarios santafesinos en un campo de la localidad cordobesa de La Carlota, en 2010.
La sentencia fue dictada por un tribunal de la ciudad cordobesa de Río Cuarto y un jurado popular de diez miembros que en una reñida votación absolvió a un hermano del culpable, que también era juzgado por el caso.
Alejandro Saavedra fue condenado por matar a Luis Justo Antonio Caón, de 71 años, y a su pareja, Marisa Tula, de 53. Durante el juicio, el peón confesó haberlos ultimado de un escopetazo y admitió haber sido ayudado por otra persona a amarrar ambos cadáveres a dos bloques de cemento y luego arrojarlos a un canal pluvial. Sin embargo, aseguró que el cómplice no fue su hermano de 47 años, también procesado por el doble crimen.
La sentencia se dirimió en una votación entre los ocho jurados con derecho a expedirse, más dos jueces técnicos y el presidente del tribunal. Finalmente, y en medio de la furia desatada entre familiares de las víctimas, Luis Saavedra fue absuelto.
Caón (oriundo de la localidad santafesina de San José de la Esquina) y Tula (de Armstrong) fueron asesinados entre la noche del 4 y la madrugada del 5 de octubre de 2010 en un campo que el hombre poseía en Huanchilla, cerca de La Carlota. Al parecer, las víctimas habían discutido con Saavedra, peón de ese establecimiento, por un faltante en un lote de soja.
Por seis votos a cinco el tribunal terminó liberando a uno de los hermanos Saavedra. La determinación generó conmoción en los familiares de una de las víctimas, que pedían la máxima pena para los dos acusados, según publicó el diario El Puntal de Río Cuarto, en su edición digital. Pero ese sombrío pronóstico sólo se confirmó en el caso del menor de los acusados, Alejandro Saavedra, de 37 años, que en el transcurso del juicio celebrado en la Cámara Segunda del Crimen confesó ser el único autor de los dos crímenes. Finalmente, logró su cometido porque en una reñida votación que se decidió con la obligada intervención del presidente del tribunal Oscar Testa, la Justicia absolvió de culpa y cargo a su hermano Luis y, lógicamente, terminó condenando a Alejandro Saavedra por el homicidio. Tanto en la decisión de absolver a uno como en la de aplicarle la perpetua al otro, la votación se decidió por seis votos a cinco.
El fallo fue celebrado con discreción por los familiares de los acusados y desató la furia de las hijas y de la hermana de Marisa Tula. Una de ellas increpó duramente al jurado popular y gritaba desesperada que quería ver en prisión a los dos acusados.
Para el fiscal, los hechos no se sucedieron como los trató de mostrar uno de los acusados. "La pareja no pasó la noche en el campo, ni siquiera alcanzó a entrar en la casa, los ejecutaron apenas se bajaron de la camioneta. En otras palabras, los cazaron como a patos", graficó.