Jueves 11 de Noviembre de 2010
“Hola Buenos Aires”, dijo en perfecto español Paul McCartney anoche a las 21 y dio inicio a un show que duró casi tres horas en el estadio de River Plate. El músico inglés arrancó con “Venus and Mars”, un tema de su época de Wings, el primer grupo que formó tras la separación de Los Beatles, y siguió con “Rockshow” y “Jet”.
“¡Qué calor!”, exclamó enseguida, haciendo el gesto de quemarse uno de sus dedos, tras pasárselo por la lengua y haber “tocado” a los cerca de 45 mil fans del estadio. Desde 1993 que Paul no visitaba el país.
Eso, sumado a la trayectoria musical del cantante, hizo que la fiebre alcance límites poco vistos: las entradas, agotadas, llegaron a ofrecerse hasta en 10 mil pesos en la reventa. Por su parte, la viveza de algunos cuidacoches de cobrar tarifas superiores a los 120 pesos para estacionar, terminó con algunos de ellos (15) detenidos. Las puertas del estadio se abrieron a las 17.
Y a las 19.30 el ex líder de Los Piojos Andrés Ciro Martínez se encargó de hacerle frente al riguroso y expectante público que ya colmó el estadio. Como ya se había anticipado, Ciro realizó un set acústico con los temas de su CD solista “Espejos”. Algunos de los más cantados fueron “Antes y después”, “Tan sólo” y “Noche de hoy”.
No obstante, los aplausos y ovaciones del público se los llevó más bien Charly García cuando ingresó al estadio. Entre otros famosos estuvieron el fanático seguidor de los Beatles Juan Alberto Badía, el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi; el representante de modelos Pancho Dotto, Carlos Bianchi y Beto Casella, y el gobernador bonaerense Daniel Scioli con su mujer, entre otros.
McCartney había hizo flamear enorme bandera argentina después de interpretar “Hey Jude”, tema con el que el artista británico terminó el segmento formal del primero de sus dos recitales en el colmado estadio de River Plate. Tras más de dos horas de intenso y bello espectáculo que la multitud agradeció con demostrativa emoción, el ex Beatle atacó “Day Tripper” para continuar con esa suerte de gigantesco tributo a unas músicas que cambiaron los sonidos del planeta.
A partir de las 21 y tal como estaba previsto, el creador nacido hace 68 años en Liverpool salió a escena ataviado con un traje negro sin solapas y con una borla roja y munido de un antiguo y pequeño bajo, entonó sin respiros “Venus and Mars”, “Rock show” y “Jet”, la trilogía con que suele inaugurar los conciertos del “Up and Coming Tour”.
La gente palpitó el inicio de la fiesta haciendo la ola en las plateas altas y coreando canciones de los Fab Four que sonaron versionadas por otros artistas. Por los parlantes también se oyeron músicas remixadas de Michael Jackson a la vez que las pantallas exhibieron fotos de Paul y de Los Beatles, además de postales de Londres y Liverpool.
Globos celestes y blancos y un enorme lienzo con la cara de Paul en que se leía “Welcome” llegaron a apreciarse antes de que se apagaran las luces y comenzarán a brotar muchas de las melodías que cambiaron la sonoridad del mundo
Paul McCartney contrastó la austeridad de una puesta casi a contramano de la magnificencia de los tiempos que corren, con un compromiso inclaudicable con la canción.
Sin renegar del peso de la leyenda que lo tuvo como enorme protagonista, enseguida compartió con Rusty Anderson en guitarra, Brian Ray en guitarra y bajo, Paul “Wix” Wickens en teclados, guitarra y armónica y Abe Laboriel Jr. en batería, dos gemas Beatles: “All My Loving” y “Letting Go”.
Ese par de canciones del grupo más influyente de la historia de la música fueron apenas un aperitivo dentro de un repertorio que, ejecutado con potencia y erudición, también regaló más recuerdos de vigente impacto.
“The Long and Winding Road”, “I`ve Just Seen a Face”, “And I Love Her”, “Blackbird”, “Eleanor Rigby”, la explosion en “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, “Back in the U.S.S.R”, “I`ve Got a Feeling”, “Paperback Writer”, “A Day in the Life” y “Hey Jude”, fueron parte de un menú Beatle que extasió a la concurrencia.
A esa oleada de emotividad tapizada de canciones maravillosas deben incluirse los homenajes a sus dos célebres compañeros fallecidos que generaron las interpretaciones de “Give peace a chance”, de John Lennon, y “Something”, de George Harrison.
Pasada la medianoche Paul McCartney terminó su show, pero durante largos minutos el público siguió coreando “Hey Jude”.
Sintonía total
Los fans cumplieron cada sugerencia que McCartney hizo desde el escenario. Así, cuando cantó “Hey Jude”, hizo corear a los espectadores por sectores, y todos respetaron la indicación. En otro momento, utilizó la misma guitarra con que en los 60 grabó “I’ve Got a Feeling”, junto a The Beatles, y la canción pareció sonar igual que en los viejos discos. También recitó en español parte de un poema que a los 11 años aprendió en la escuela de Liverpool. La noche tuvo varios homenajes, especialmente a John Lennon y George Harrison cuando cantó “A Day in the Life”. Para aquellos que se hayan quedado sin entradas y tengan la posibilidad de ver Canal 13 de Buenos Aires, la emisora emitirá el viernes a las 21.30 un resumen de las dos actuaciones del ex Beatle en Argentina. Hoy, también en el Monumental, McCartney repetirá la magia.