Domingo 22 de Septiembre de 2013
Un joven docente universitario les dice a sus alumnos de Derecho que "la Justicia penal es una picadora de carne, pero de carne negra", y el caso de Cristian Javier Cortés lo atestigua. El muchacho cayó preso por una tentativa de robo el 12 de febrero de este año y recuperó la libertad el 12 de julio. A su madre le llamaba la atención que en la defensoría pública, que atendió el caso ya que son una familia pobre, le dijeran que su hijo tenía "muchos antecedentes". Y también de que el tiempo pasaba y él seguía en ese depósito de personas que son a menudo las comisarías. Si éste joven hubiera tenido un defensor privado, tal vez no habría estado cinco meses detenido.
Así que la madre de Cortés fue al juzgado y preguntó. Le dijeron que Cristian Cortes —con zeta final— tenía muchos antecedentes y que el primero era por una tentativa de hurto en 1998. Luego sumó robos, amenazas y varios más. El tema era claro para la lista de antecedentes. "¿Cristian Daniel Cortes me dijo, no?", le preguntó una empleada judicial. Y Silvia respondió: "No, Cristian Javier Cortés"
Lo que Silvia Benítez, madre de Cristian Javier Cortés le dijo al personal del juzgado también fue claro. "Mi hijo en 1998 tenía 15 años, además se llama distinto y tiene otro prontuario". Cristian Javier tenía dos antecedentes, pero de 2012. "Todo por una letra y un segundo nombre, que ni se fijaron, por que a este otro lo conozco y es con Z, pero también estaba mal", dijo el padre .
"Por una letra y por no fijarse en el segundo nombre se comió 5 meses preso, Cuando le dije eso al defensor general hizo los papeles y dos semanas después mi hijo estaba afuera. Fue una locura", dijo la madre que ya nada puede reclamar porque su hijo apareció muerto y hasta ahora, nadie sabe que pasó.