Para Superti, el Colegio de Magistrados pierde poder y genera una idea de caos
“Tenemos una plataforma votada por la gente. Las transformaciones deben nacer de las decisiones de un gobierno elegido y no de las corporaciones. Las críticas bienintencionadas nos sirven como asesoramiento gratuito, pero éstas no se hacen con buen espíritu”, dice el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti. Alude a las sonoras objeciones que el organismo gremial de los jueces, el Colegio de Magistrados de Santa Fe...

Martes 17 de Noviembre de 2009

“Tenemos una plataforma votada por la gente. Las transformaciones deben nacer de las decisiones de un gobierno elegido y no de las corporaciones. Las críticas bienintencionadas nos sirven como asesoramiento gratuito, pero éstas no se hacen con buen espíritu”, dice el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti. Alude a las sonoras objeciones que el organismo gremial de los jueces, el Colegio de Magistrados de Santa Fe, hizo mencionando una crisis “incontrolable” del Poder Judicial y responsabilizando por ella a su gestión. Superti las atribuye a la pérdida de gravitación que los magistrados tienen en las designaciones.
  —¿Cómo tomó el documento de los magistrados?
  —Se ha planteado esto como un conflicto de poderes por un documento gremial del Colegio de Magistrados (CM). Pero la cabeza del Poder Judicial es la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo esto pudo agravarse porque uno de sus ministros, Rafael Gutiérrez, hizo declaraciones que, aunque más leves, parecieron compatibles con el documento del colegio que el presidió. Estamos expectantes a ver si la Corte ratifica sus dichos, si no los acompaña o si no quiere tratar el tema.
  —Uno imagina que la Corte no tiene por qué pronunciarse.
  —Dado que se planteó el tema en varios medios como un conflicto de poderes, una forma de aclararlo es que la Corte se defina. Pueden no hacerlo.
  —Los magistrados cuestionan la ineficiencia del Consejo de la Magistratura (C de la M), hablan de cargos vacantes, de falta de presupuesto y responsabilizan al gobierno.
  —Me llama la atención esta intempestividad. Critican el banco de suplentes cuando terminamos los concursos, el trámite legislativo para reglamentarlos y mandamos las listas. Critican la reforma procesal penal diciendo que no se puede hacer por falta de plata cuando anuncié que el presupuesto va a contemplar los fondos para arrancar el año que viene. Critican al C de la M pidiendo institucionalidad y el diseño actual responde a transparentar su funcionamiento. Estas reacciones me hacen pensar que estamos avanzando. “Ladran Sancho, señal que cabalgamos”.
  —¿Está más lento ahora el proceso de designar jueces?
  —Sería bueno que hagan un estudio de rendimiento del antiguo C de la M en relación al actual. Las protestas no tienen que ver con la rapidez sino con la menor cuota de poder y participación. Todos los juzgados vacantes, salvo los penales, se encuentran en concurso. En este momento tenemos 45 vacantes reales de las cuales 31 tienen concurso iniciado. En el caso de los jueces penales tenemos que hacer una modificación porque la designación se rige por la nueva ley de implementación. Para el resto están los concursos en marcha incluidos los nuevos juzgados creados. Llama la atención la queja de que se le dé demasiado uso al banco de suplentes que ya estaba creado cuando asumimos. Lo que hicimos fue una reforma legislativa para hacerlo más operativo. Y el comunicado sale al día siguiente de que hiciéramos las propuestas para cubrir el banco de suplentes.
  —La valoración de los magistrados es que el C de la M es en extremo ineficiente.
  —Designar un juez es tarea delicada: se trata de conformar un poder del Estado en un sistema democrático. Esto tiene rutinas. Para designar al gobernador o a los disputados hay que tramitar todo un proceso que son las elecciones. Los jueces reciben el aval del Estado por una vía indirecta: la propuesta del Ejecutivo y el acuerdo de la Legislatura. El gobernador estableció un sistema que tiene como objetivo que los propuestos sean los mejor calificados en un concurso. Y que este sistema sea transparente de tal forma que ningún magistrado al asumir le deba facturas a nadie.
  —¿Los magistrados se quejan porque perdieron poder?
  —Desconozco cuál es el poder que tenían antes. Lo que digo es que el trámite que tenemos ahora apunta a construir un Poder Judicial distinto.
  —Le digo yo cómo era antes: el Colegio de Magistrados incidía en la designación de favoritos, con la venia de la Corte, en una gran rosca conocida por todo el mundo. Luego el gobernador proponía y la Asamblea Legislativa avalaba.
  —Yo digo que pueden intervenir como jurados y son muy respetables en ese rol. Pero ahora nadie es el dueño de la designación. Hacer más transparente cada etapa supone más trabajo y más demoras: hay que resolver muchas impugnaciones. Como los jueces luego son inamovibles, es preferible demorar ahora y no arrepentirse después todo el tiempo.
  —¿Interpreta entonces una actitud más política que gremial en el documento?
  —Ellos dicen al final del documento que no son los culpables, una posición de defensa y de víctima que nadie les adjudicó. Hablan de crisis incontrolable cuando en mayo pasado manifestaron pidiendo medios adversariales para bajar la litigiosidad y nosotros tenemos en la Legislatura la ley de mediación obligatoria en materia civil y comercial que bajará la litigiosidad un 30%.
  —También dicen que no hay recursos, ni personal, ni edificios para la reforma hacia el juicio oral. ¿Es así?
  —Primero digamos que el Código Procesal Penal va a entrar a regir cuando lo diga el Poder Ejecutivo. La Corte sacó una acordada inútil pero necesaria para evitar interpretaciones equívocas. Es falso que lo hizo para salvar una desprolijidad. Omiten decir que durante un año se trabajó para sancionar cuatro leyes sobre los órganos necesarios para que la reforma sea posible. Están generando una idea de caos que no es tal. Tienen doble discurso. En el año 93 siendo Reutemann gobernador hacen un Código Procesal Penal que no llegó a ser sancionado. ¿Quién evitó que eso ocurriera? Ahora, con fallos de la Corte nacional que obligan a cambiar el procedimiento ellos se dicen artífices del Código. Analizando la historia esto me parece un desatino. Posiblemente la esperanza era que este Código nunca entrara a regir.
  —El diputado Lamberto señaló que algunos de los que firman este comunicado son los que cantaron “Resistiré” en una cena en vísperas de la asunción de Binner y que tienen estrechos lazos con algunos miembros de la Corte.
—Estamos por cumplir dos años del “Resistiré”. Me gustaría que empezaran a cantar “Cambia, todo cambia”.