Domingo 30 de Noviembre de 2008
"No quiero vivir en un país bajo el imperio de narcotraficantes. Y para eso hay que actuar ahora", dice el juez federal Federico Faggionato Márquez. Sobre su escritorio tiene una caja con llaves. Corresponden a 25 vehículos decomisados en la causa principal del tráfico de efedrina que hace 7 días se metió en Rosario. Una de ellas es una doble carcaza de plástico negro con el escudo de un Rolls Royce.
"Este es un momento histórico donde se juega la chance de poner freno a organizaciones de narcotráfico que ya entraron al país y que definen una nueva escala de criminalidad. Estos grupos ya han desembarcado mediante el lavado de dinero. Tenemos hipótesis de edificios, countries, locales en shoppings levantados con dinero del narcotráfico. Una hipótesis fuerte, no probada, indica que Segovia pudo estar haciendo edificios en Rosario. ¿Con qué plata los habría financiado? Hay muchas fortunas que no tienen explicación. ¿De dónde salen? Este es un país de oportunidades para la narcocriminalidad por el tipo de cambio local, la forma de lavar el dinero y cierto atraso de la estructura judicial para enfrentar estos problemas.
—¿Cómo trabajan un fenómeno con mucho de nuevo?
—Tenemos contacto permanente con la embajada de México. El embajador plenipotenciario, destacado para esto, nos orientó para mirar este fenómeno. El procurador de la Républica de México, Eduardo Medina Mora, dijo que Jesús Martínez Espinoza, investigado como responsable del laboratorio donde elaboraban metanfetaminas en Ingeniero Maschwitz, es conocido como Juan Preciado del cartel de Ciudad Juárez. No es un dato menor.
—Hay dos mexicanos detenidos con metanfetaminas en Ezeiza que estuvieron en Rosario el 6 de noviembre. ¿Hay un laboratorio que elabora metanfetaminas en Rosario?
—Buena pregunta. Lo estamos averiguando.
—¿Qué elementos conectan la causa que usted investiga, que es la detención de 9 mexicanos en un laboratorio de metanfetaminas en Ingeniero Maschwitz, con el triple crimen de General Rodríguez?
—Un elemento principal: Forza, Ferrón y Bina. Lícita o ilícitamente, comerciaban efedrina. Y trataban con Luis Tarzia, con Jesús Martínez Espinoza y con Rodrigo Iturbe. Todas las líneas que conectan una causa y otra confluyen en lo mismo: efedrina, metanfetaminas y México. No hay otro destino. Nada va a ningún otro lugar.
—¿Hay contactos entre Segovia y Forza?
—Están pendientes cruzamientos telefónicos. Según la querella hay. No está acreditado en el expediente.
—Raúl Ribet aparece como el proveedor del grupo de mexicanos del laboratorio de Maschwitz. Hubo mexicanos en Rosario. ¿Aparece Segovia conectado con Maschwitz?
—Son dos líneas de investigación distintas. Pero tenemos que investigar.
—Usted dijo que Segovia no era ningún perejil pero tampoco era cima de la organización. ¿Cómo se conectó Segovia con el grupo?
—No está todavía claro cómo fue el salto.
—¿Por qué ordenó la detención del contador de Segovia?
—Porque había elementos que lo comprometían. Hay documentación relativa a la ruta del dinero con prueba asegurada que hacía razonable la medida. Estamos hablando de operatorias estimadas en 50 millones de dólares. Salvo que uno sea un gran cráneo no puede manejar ese volumen de dinero solo.
—¿Aparece como un testaferro de Segovia?
—Lo hemos imputado como parte de la organización. La causa tiene que avanzar y se verá. Surge evidencia de numerosos prestanombres en el medio de estos negocios. En el contexto de lo que la Afip informa hay que trabajar no solamente la hipótesis de lavado y encubrimiento de dinero proveniente del narcotráfico. También la de evasión agravada.
—¿Puede inferirse que Sebastián Forza pudo querer meterse como proveedor en el negocio de efedrina y pagó con su vida ese intento?
—Esa es una explicación lógica en la causa judicial.
—Muchos se preguntaron por qué se detuvo al contador y no al abogado
—El contador está mucho más cerca del acusado principal por ser experto en la parte patrimonial. De acuerdo a la ley de lavado de dinero existen un reglamento y normas generales contables que exigen la denuncia de las llamadas operaciones sospechosas. Eso al contador lo coloca en una situación diferente de, por ejemplo, un arquitecto al que se contrata para conducir una obra, o a un abogado para una consulta profesional.
—Es menos riesgoso ser abogado entonces.
—Depende de lo que se haga. Una cosa es ser abogado y otra ser cómplice. Eso traza la línea divisoria. Lo aprendí hace años en la profesión de un ex socio que es mayor que yo. Una vez un cliente le dijo: "Che, tirame la lista de delitos excarcelables". Mi socio lo miró y le contestó: "Yo soy tu abogado, no tu cómplice. Si querés saber eso comprate un Código Penal o estudiá derecho". En la causa tendremos claro si se cruzó o no el límite.
—¿Cuándo se cruza?
—Asesorar a un cliente es una cosa. Enseñarle cómo funciona el circuito de lavado de dinero o de evasión, proveer contratos, contactos o testaferros para convertir algo ilegal en algo prolijo es otra cosa. Estamos a 200 kilómetros de Rosario. Uno siempre tiene que ser prudente. Si está lejos, más todavía.
—Frente al poderío económico de estos grupos, su manera enmarañada de vinculación y esta falta de adaptación para controlar el problema, ¿usted es optimista?
—Con mucho trabajo las investigaciones pueden dar resultados. Pero el fusible es el juez. No es extraño que inventen causas, que levanten trapos sucios, que armen mentiras. Igualmente mis superiores confirman el 99 por ciento de mis fallos.
—En concreto a usted le están objetando un operativo en el que encontraron 750 kilos de cocaína hace dos semanas en un galpón de San Miguel.
—Lo que se me cuestiona parte de una enorme mentira. Yo no sé si pasó algo a mis espaldas. No estoy en la calle cuando se allana, no estuve cuando secuestraron 275 mil euros en la casa de Segovia. En este caso consultamos con el Juzgado Federal, como hicimos en Rosario con Segovia, y nos habilitaron a entrar. La policía bonaerense que yo envié, con una orden de allanamiento remitida por fax, ingresó junto con los policías federales enviados por el mismo juez federal de San Martín. El resultado fue que incautaron 750 kilos de cocaína pura y hubo detenidos, entre ellos mexicanos que se homologan con personas que teníamos como prófugas en la causa. Pero a mi ahora me investiga el Consejo de la Magistratura. Yo mandé a la policía a hacer un allanamiento porque había una hipótesis de droga que dio positivo.