Miércoles 02 de Mayo de 2012
Una joven suiza que trabajó hasta el fin de semana pasado como voluntaria en la Iglesia Anglicana de Salta denunció haber sido violada por un taxista de esa ciudad, donde ya son ocho los casos de abusos investigados por la justicia en los últimos nueve meses.
El acusado, en tanto, dijo que la relación fue "consentida" y permanecía prófugo hasta anoche. La joven de 21 años, que habla español, presentó la denuncia en la madrugada del domingo ante la comisaría 1ª describiendo con precisión al agresor, un chofer de unos 30 años que fue identificado.
La turista Jael Krummernacher, según su testimonio, subió a un taxi cerca de la terminal de ómnibus y pidió al conductor que la llevara a un shopping de la ciudad. Tras entablar conversación, le comentó al taxista que debía realizar compras antes de partir de regreso a su país, y éste le ofreció dar un paseo, según narró. Una vez en la zona del monumento a Güemes, situado al pie del cerro San Bernardo, el taxista llevó al vehículo hasta un sector aislado y la violó, afirmó la mujer en su denuncia.
La joven sostuvo que el agresor usó un preservativo que luego arrojó a la calle. El condón fue encontrado por los investigadores donde indicó la denunciante.
El jefe de policía, Marcelo Lami, aseguró que se obtuvo "el video de las cámaras de seguridad de la terminal" que ayudó a la identificación del hombre quien, sostuvo, sería detenido "en cuestión de horas". Un médico policial habría constatado la existencia de signos de ataque sexual en la víctima. La joven habría viajado a Jujuy y luego regresó a su país.
Luego de los abusos de una turista japonesa y otra estadounidense en febrero, Maximiliano Troyano, entonces ministro de Seguridad provincial, fue separado de su cargo. El funcionario comparó un abuso sexual con un "exceso de confianza".
En otro caso resonante, la turista suiza Annagreth Würgler, de 28 años, desapareció el 29 de agosto de 2004 cuando hacía turismo sola, en bicicleta, por el oeste de La Rioja. El condenado Alcides Cuevas era el dueño de una hostería en Pagancillo, un pueblo donde la joven recaló esa noche. Durante el juicio, testigos declararon ante la Cámara Penal de Chilecito que esa noche el hotelero llevó a Würgler en su camioneta hasta Villa Unión y nunca más la vieron.