Lunes 01 de Diciembre de 2008
Néstor Omar Fica, el médico condenado a 20 años y 6 meses de prisión por una serie de ataques sexuales a estudiantes universitarias, comenzó a obtener salidas transitorias de la cárcel de Riccheri y Zeballos. El juez de Ejecución Efraim Lurá autorizó sus egresos parciales por su conducta ejemplar en prisión. Es un beneficio que legalmente le corresponde por el tiempo que lleva detenido.
El miércoles pasado Fica, de 37 años, obtuvo la primera salida transitoria de la Unidad 3. Estuvo doce horas fuera de la cárcel. Los permisos lo habilitan a visitar a su familia en un domicilio fijado de Pergamino, donde deberá permanecer dentro de la vivienda y bajo custodia de la policía Bonaerense. Será retirado y reintegrado a la cárcel por su madre.
Como requisito el juez Lurá le impuso continuar con el tratamiento psicológico que inició en forma particular en 2001. Y le impidió acercarse a las víctimas de los abusos sexuales que él mismo confesó hace nueve años, al admitir que era el "violador del centro" y que en su nombre había una persona presa por error.
El beneficio. La semana pasada el juez Lurá hizo lugar a un pedido de Fica para obtener salidas transitorias, un beneficio que le corresponde por el tiempo que lleva en prisión: cumplió la mitad de la condena. Tuvo en cuenta su buen comportamiento en la cárcel, donde trabajó en la biblioteca, en la escuela y como encargado de limpieza y vigilancia.
El Organismo Técnico Criminológico del Servicio Penitenciario le atribuyó a Fica una conducta ejemplar. Destacó que no tuvo sanciones ni problemas de relación con sus pares.
Lurá también evaluó un informe del psicólogo particular de Fica. "Néstor ha mostrado siempre buena voluntad no sólo al venir a la consulta sino también al tener que abordar ciertos temas críticos de su vida", indicó el profesional, quien seguirá tratándolo.
La fiscal Graciela Argüelles estuvo de acuerdo con la medida. Consideró que Fica "demuestra avances en un proceso de cambio". Por eso dictaminó a favor de "hacer lugar a salidas transitorias que en los comienzos sean permisos breves, para mantener relación con sus familiares directos".
En la resolución, Lurá recordó una charla que tuvo con Fica cuando empezaba a cumplir su condena. Entonces el detenido le manifestó que hubiera deseado "contar con un centro de contención para violadores como los que existen para paliar situaciones de alcohol o drogas, ya que era consciente de que violaba en forma compulsiva". Concluyó que es un sujeto con una patología que debe ser tratada y le impuso continuar bajo asistencia psicológica.
Matices. Desde el gobierno provincial no cuentan con estadísticas sobre la reincidencia de los acusados de delitos sexuales. Pero desde hace tres años en el Patronato de Liberados se realizan talleres para ofensores sexuales. En Rosario, por decisión de Lurá, son de asistencia obligatoria para obtener la libertad condicional o asistida. Son reuniones grupales coordinadas por psicólogos que se dictan cada 15 días.
"Mientras el tutelado viene al taller no hemos tenido antecedentes de que hayan reincidido, lo que no significa que eso pueda ocurrir luego del control", remarcó la directora del Patronato, María Cecilia Vranicich. "Hay que aclarar que los casos de atacantes seriales que atemorizan a la gente son los menos. En el medio hay muchísimos matices: relaciones incestuosas, relaciones con hijastros. Cada caso es para analizar", distinguió.
"No hay que pensar que todo violador es un enfermo. A veces estas patologías responden a problemas culturales y sociales más complejos", coincidió Juan Lewis, secretario de Asuntos Penales.
Inesperada confesión. Néstor Fica está detenido desde el 8 de noviembre de 1999, dos días después de recibirse de médico. Un incidente fortuito lo llevó a quedar demorado en una comisaría al frustrarse un ataque a un departamento del séptimo piso de Córdoba 3030.
"Tengo un gran sentimiento de culpa porque están presas personas inocentes", dijo en la comisaría 2ª antes de confesar que había sido el autor de una decena de ataques a estudiantes que vivían solas en departamentos del macrocentro. En casi todos los casos el atacante ingresó con alguna excusa, amenazó a las víctimas con un arma y las sometió cubriéndose la cabeza con una remera.
Por dos de esos ataques atribuidos al violador del centro, 16 días antes había sido sentenciado a 7 años de prisión Leandro Martín Riboldi, un enfermero que guarda cierto parecido físico con Fica. A dos semanas de la confesión del médico, el enfermero condenado por error finalmente quedó en libertad, luego de pasar 14 meses detenido. Por esa irreparable equivocación judicial la provincia fue condenada a indemnizarlo en 76.500 pesos, en un fallo ratificado días atrás por la Corte Suprema de la provincia.
Con la detención de Fica un nuevo juicio se puso en marcha y fue condenado a 20 años y medio de prisión, pena que vence el 6 de enero de 2018. Por la repercusión del caso, Lurá ordenó ahora que la primera salida sea de 12 horas semanales, las tres siguientes de 24, las cuatro posteriores de 36 y las restantes de 48 horas. El miércoles, por primera vez, Néstor Fica sorteó sin inconvenientes su salida momentánea del encierro, a nueve años de ser detenido cuando ya nadie lo esperaba.