Opinólogos de la educación
Las dos cartas publicadas el 30/09/2011 en esta sección sobre el conflicto docente: "Docentes a contramano" de R. Castellani y "¡Esos eran maestros!" de O. Gennaro, revelan no sólo el desconocimiento total de la problemática, sino que además en el caso de Castellani, agrega toda la crueldad que puede desatar alguien con soberbia y violencia puesto a opinar.

Miércoles 05 de Octubre de 2011

Las dos cartas publicadas el 30/09/2011 en esta sección sobre el conflicto docente: "Docentes a contramano" de R. Castellani y "¡Esos eran maestros!" de O. Gennaro, revelan no sólo el desconocimiento total de la problemática, sino que además en el caso de Castellani, agrega toda la crueldad que puede desatar alguien con soberbia y violencia puesto a opinar. Por su parte Gennaro (la carta destacada) narra un episodio donde parece elogiar a maestros que trabajaron durante 11 meses sin que les pagaran hace exactamente 72 años y encima daban clases a los alumnos en la casa. Desde 1939 a hoy el mundo, la sociedad, la educación, los movimientos sociales han variado en todos los órdenes, por lo que el ejemplo además de anacrónico es inválido absolutamente. Pero si esos eran maestros, los de hoy no lo son menos porque luchan porque se cumplan las pautas establecidas en una paritaria. De todos modos, no deja de ser un episodio histórico como el cruce de los Andes que hoy ya no se hace a caballo sino en avión. Pero la carta que desborda de crueldad e impertinencia es la de Castellani porque está plagada de insultantes consideraciones que no se pueden dejar pasar por alto. En primera instancia reduce por ignorancia (o mala intención) el trabajo docente a 4 horas y 9 meses. No es cierto, hay sólo un mes de vacaciones reales en verano (enero) y 15 días en julio, y no se trabaja sólo en clase, sino que buena parte del trabajo se realiza en casa. Pone por ejemplo a Europa (otra vez la Europa ejemplar) relevándose fiel exponente de la generación del ‘80 (pero de 1880) e ignorando que no se pueden comparar sociedades dispares. Y acto seguido, arremete con groserías como que a los docentes nos "gustaría quedarnos a rascarnos en casa", con insultos altamente ofensivos cuando afirma que "usamos de rehenes a los chicos" y termina diciendo que si los docentes "tenemos algo de dignidad" volvamos a las aulas y nos niega la calidad de docentes al afirmar "docentes no son" ¿Y Ud., Ricardo Castellani, quién es para decir tantas barbaridades una tras otra? ¿Quién se piensa que es alguien que puede opinar con esa arbitrariedad y con ese ensañamiento? Exijo como docente que Ricardo Castellani se disculpe públicamente de sus dichos porque son graves y altamente injuriantes, violentos y de una grosería inusitada.

Carlos Italiano