"Nos deja su esplendorosa y maravillosa obra"
Caloi es de esos seres irreemplazables. El Negro era un "gomía" del alma que a pesar de vernos poco me trataba como a alguien de toda la vida. Nos conocimos en Rosario en los años 80 en un salón de muestra de humor gráfico y terminé colaborando varios años en una agencia de humor que dirigió su hermano.

Miércoles 09 de Mayo de 2012

Caloi es de esos seres irreemplazables. El Negro era un "gomía" del alma que a pesar de vernos poco me trataba como a alguien de toda la vida. Nos conocimos en Rosario en los años 80 en un salón de muestra de humor gráfico y terminé colaborando varios años en una agencia de humor que dirigió su hermano. Supe de su enfermedad en los últimos años y cómo lo afectó. A los pocos meses de la muerte del Negro Fontanarrosa le apareció el cáncer, recuerdo. Para una de las últimas ediciones de la Fiesta de la Flor en Pérez lo invité y sentidamente me dijo: "Gaucho, no me siento bien, prefiero no moverme; realmente no estoy saliendo a ningún lado porque no tengo fuerzas". Nos queda su esplendorosa y maravillosa obra. Fue un militante nacional y popular, preocupado por lo social. Sé que ya no está; sé que se nos están yendo todos; sé que me abrigo en el Tomi, en Crist, en esa foto de los 80 acá en Rosario. Sé que debo decirle gracias a ese maestro por el sublime Clemente y por la página semanal de Viva que nos regaló hasta hoy. Tanguero, pasional, abierto a los jóvenes dibujantes, el Negro es imposible de olvidar. Te quiero mucho, Caloi, como a ese dibujo del gaucho arando con el cierre relámpago que une el surco a sus espaldas... ¿No ves?, siempre sacás una risa, aun cuando te vas. Te mando un beso inmenso.