Jueves 07 de Octubre de 2010
Apilar bloques es fácil, también en la química. Pero hacerlo de manera que refleje exactamente un plan previamente diseñado es mucho más difícil. Sin embargo, el estadounidense Richard Heck y los japoneses Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki consiguieron sintetizar moléculas orgánicas de igual complejidad como las que se encuentran en la naturaleza y por ello fueron galardonados ayer con el premio Nobel de química.
Estos científicos desarrollaron métodos con los que abrieron una puerta para la fabricación de sustancias complejas nuevas. No se puede pensar en la medicina y la industria sin estas moléculas compuestas por carbono, que se pueden hallar en las cremas para el sol, en los diodos de luz y también en potenciales medicamentos nuevos contra el cáncer.
“Este premio era obvio desde hacía tiempo, no sorprendió a nadie”, dijo Alois Fürstner del Instituto Max Planck de Investigaciones del Carbono en la ciudad alemana de Mülheim. Los resultados obtenidos por Heck, Neghishi y Suzuki “modificaron hace décadas los fundamentos de la química”.
La química del carbono es la base de la vida y es responsable también de gran cantidad de fascinantes fenómenos naturales: el color de las flores, el veneno de las víboras y sustancias tóxicas para las bacterias, como la penicilina.
Aplicar la química orgánica para imitar procesos que ocurren en los organismos vivos hizo posible la producción de innumerables sustancias nuevas, tanto en el ámbito de la medicina como en la industria.
Un gran obstáculo a superar era conseguir que átomos de carbono individuales se unan entre sí para formar estructuras moleculares. Ello debido a que el átomo de carbono es muy estable y por lo tanto, poco reactivo.
Aplicando algunos trucos se podían sintetizar moléculas sencillas, pero al pretender fabricar moléculas más complejas se obtenían muchos productos secundarios indeseados.
Los tres galardonados con el Nobel de Química de este año desarrollaron métodos para superar esta dificultad.
Para ello usaron paladio como catalizador. En contacto con este metal precioso, los átomos de carbono se hacen más reactivos y se unen con mayor facilidad a otros.
Heck desarrolló hace unos 40 años el método básico, mientras que Negishi y Suzuki introdujeron importantes mejoras. Con el uso del paladio se cumplió el deseo de disponer de una sustancia con características muy especiales.
“Esto es algo así como una nueva herramienta. Ellos inventaron el martillo y el clavo. Lo que será colgado con ello en la pared es algo que debe decidir la industria”, explicó Fürstner.
Heck, Negishi y Suzuki desarrollaron técnicas para lograr con mayor precisión reacciones químicas deseadas, dijo la secretaria del Comité Nobel de Química, Astrid Gröslund.
De esta manera fue posible, por ejemplo, la síntesis de una sustancia denominada discodermolida, que en la naturaleza sólo se halló en una esponja que viven en el mar Caribe.
Esta molécula inhibe el crecimiento de células cancerígenas. Sin embargo, sin la posibilidad de sintetizar artificalmente grandes cantidades de esta molécula, los científicos no hubiesen podido haber investigado en profundidad. Actualmente, se están realizando las primeras pruebas clínicas de la discodermolida en pacientes con cáncer.
Con el método premiado se fabricaron medicamentos contra el asma y la hipertensión que están ya en el mercado, además de pesticidas.
Entretanto también se comenzó a usar el paladio para incorporar átomos de oxígeno y nitrógeno a estructuras de carbono, explicó Herbert Plenio de la Universidad Técnica de la ciudad alemana de Darmstadt. l