Newell's necesita ayuda
Newell's Old Boys, el club de nuestros amores, está a un paso de vivir el momento más oscuro de su historia. Newell's necesita ayuda, nuestros hinchas sufren el pésimo momento futbolístico, y lo que es más grave...

Viernes 30 de Septiembre de 2011

Newell's Old Boys, el club de nuestros amores, está a un paso de vivir el momento más oscuro de su historia. Newell's necesita ayuda, nuestros hinchas sufren el pésimo momento futbolístico, y lo que es más grave, los hombres que tiene el club en su poder no entienden o no quieren entender la gravedad de la situación. En el fútbol vimos ejemplos muy cercanos de cómo terminan los clubes que no quieren asumir la realidad que están viviendo. La actual comisión directiva llegó como si fueran unos héroes, pero cuando pasó la euforia por el fin de Eduardo López se encontraron con que el club les quedó grande, y no supieron qué hacer. Bautizaron a nuestro estadio como "Marcelo Bielsa", alejando la posibilidad de que el mejor DT de nuestra historia vuelva a dirigir al rojinegro. Además en campaña prometieron que Jorge Griffa estaría a cargo de las inferiores y sin embargo la falta de una gestión seria por parte de la comisión directiva conspiró contra esto. Newell's necesita urgente que quienes lo quieren de verdad dejen por una vez las diferencias de lado y abandonen el idealismo del enunciado "tirar todos para el mismo lado" y lo transformen en una realidad y en una conducta a conciencia. Hay que escuchar a todos los que quieren volver, no dejar que la arrogancia origine terquedad y pensar que acá el que está al borde del abismo es Newell's. El que está en las ruinas y necesita una refundación urgente es nuestro equipo. El club más grande del interior del país que cuando se vayan los 69 puntos del promedio va a quedar en peligro de terminar como los eternos rivales. Actualmente, como se está manejando la institución, Lorente se parece a Nerón, omnipotente acompañado por sirvientes silenciosos. No permitir que Newell's termine en llamas es responsabilidad de todos.

Sebastián Repetto