Viernes 25 de Enero de 2013
Un aventurero anglo-australiano se hizo a la mar ayer para intentar cruzar el océano Austral a bordo de un modesto bote, en las peligrosas circunstancias que vivió Ernest Shackleton en 1916. Tim Jarvis y cinco tripulantes más salieron de la isla del Elefante, en la punta del Antártico, rumbo a la Georgia del Sur, en una réplica del James Caird, el bote salvavidas con el que Shackleton fue en busca de ayuda tras naufragar su barco apresado por los hielos.
Las dos islas distan 1.480 kilómetros.
La expedición podría toparse rápidamente con los grandes peligros. Los seis aventureros llevan estrictamente el equipo de supervivencia y navegación que le permitió a Shackleton llegar a la Georgia del Sur. Tras unos 16 días de mar, deberán franquear el relieve de la isla, que culmina a 900 metros, para descubrir el antiguo puerto ballenero de Stromness.
"Somos conscientes de los peligros pero creemos en nuestro barquito. Espero que la expedición nos recuerde hasta qué punto esta parte del mundo es increíblemente hermosa pero igualmente frágil", añadió Jarvis, explorador y ecologista.
Pequeño detalle en esta nueva aventura: el bote irá escoltado por un barco de asistencia.
En 1914, Ernest Shackleton lanzó el barco Endurance al asalto de los mares del Sur, con 27 hombres a bordo, con la esperanza de recorrer a pie la Antártida, entre el mar de Weddell y el mar de Ross.
La aventura duró dos años. Se saldó con un fracaso pero la epopeya de Shackleton en el infierno blanco entró en la leyenda.
Rodeado y luego estrujado por los hielos en diciembre de 1915, el Endurance fue abandonado. Shackleton y sus hombres se llevaron todos los víveres que pudieron y se refugiaron en la isla del Elefante, en el extremo norte del casquete antártico.
Consciente de que nadie acudiría en su auxilio, montó una expedición con idea de llegar a la Georgia del Sur, con el mínimo de equipo y raciones de alimentos.
Este episodio, que tuvo un final feliz —Shackleton regresó meses después para socorrer al resto de la tripulación— marca "el fin de la era heroica de exploración que inauguró en 1895 el primer ser humano que desembarcó en la Antártida, y concluyó con la Primera Guerra Mundial", según Jarvis.