Muscari público y privado
Todo lo que necesitás es amor. O algo así intentan transmitir José María Muscari y Mariela Asensio en “Crudo”, la obra que presentan hoy, a las 21.30, en Plataforma Lavardén.

Sábado 16 de Marzo de 2013

Todo lo que necesitás es amor. O algo así intentan transmitir José María Muscari y Mariela Asensio en “Crudo”, la obra que presentan hoy, a las 21.30, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Asensio y Muscari son amigos íntimos desde hace diez años. Esa relación que surgió por casualidad -ambos compartieron un viaje en auto y no se separaron más- se expandió en múltiples direcciones: hacen teatro, radio y televisión juntos.

   A partir de textos de Muscari sobre su vida, Asensio escribió y dirige esta pieza que “muestra el lado B” del impulsor de obras como “Escoria”, “Mujeres de carne podrida” o “Póstumos”, actualmente en cartel en el San Martín. Lo hace con una mirada “impiadosa”, contó la directora, y el resultado es “inclasificable, como un evento, en un formato cuidado y organizado”. En escena conviven múltiples recursos, desde el acceso público a las cuentas de mail y Facebook de Muscari, hasta una conversación en vivo con su madre y con resultados imprevisibles. Sin embargo, Asensio adelantó el trasfondo de la propuesta: “La obra tiene una conclusión muy linda y muy simple a la vez: en definitiva todos buscamos y necesitamos amor”. Mientras tanto, nada mejor que pasarlo bien, y, como en cada reposición de “Crudo”, Muscari y Asensio suben a escena acompañados por una banda en vivo. En este caso se suman los rosarinos de Daddy Rocks.

   “Lo que más me interesaba fue, por un lado, mostrar el lado B de él”, contó Asensio sobre la génesis de este trabajo estrenado hace cuatro años y que, como su personaje central, “mutó con el tiempo”. “En ese momento se conocía un aspecto suyo y a mi me gustaba mostrar el lado más sensible. Por otra parte tenía muchas ganas de indagar el universo virtual en el teatro, contar a través de la tecnología, internet, herramientas muy instaladas en la vida de las personas. Y así salió «Crudo» para contar con esos recursos, la historia de una vida”.

   Según Muscari, el trabajo significó “de alguna manera alquimizar un montón de cosas que tienen que ver más con la persona que con el personaje”, dijo y añadió: “El público quizás tiene un imaginario sobre mi y lo que me permite «Crudo» es mostrar la verdadera persona que hay detrás del personaje y eso creo que para el espectador termina siendo muy atractivo porque pasa a ser una especie de voyeur de la vida privada, íntima y emocional de una persona con las obsesiones, las frustraciones y los dolores que tiene cualquier persona, salga o no en la televisión”.

 

Imaginario. Su amiga y directora amplió en ese sentido. “Siempre hubo un imaginario sobre él muy alejado de la realidad. Tenés que pensar que la obra se gestó en el 2008, que era otro momento. José tuvo una visibilidad mucho mayor, pasó por el «Bailando por un sueño» y todo eso lo incorporamos a la obra. Y la obra todo el tiempo está mutando porque su vida muta. Hay un montón de cosas que eran de una manera y ahora son de otra. Una cosa con la que jodemos es que mucha gente tenía el imaginario de que él era súper drogón y cosas así, y nada más alejado de la realidad. Ni siquiera toma alcohol. Es un detalle. Hay todo un costado del amor, su vulnerabilidad, su búsqueda constante del amor y eso no es algo con lo que se lo asocie en principio. Es una persona súper prolija, metódica”.

   Muscari lo corrobora: “Creo que el público me tiene muy asociado a mi obra y eso quiere decir que como mi obra en general es tildada de transgresora, polémica, rara, diferente, kitsch, como que rompo los límites, creen que la persona que está detrás también tiene esas características. En realidad yo soy diametralmente opuesto. Yo en el teatro que hago de alguna manera sublimo tanto y pongo tanto en juego que después en la vida ando muy livianito. Y ese andar más liviano me convierte en una persona bastante más clásica que lo que el público imagina, con un nivel de sanidad muy alto. Yo soy una persona que no toma alcohol, no fumo, no me drogo, hago deporte, tengo una alimentación súper balanceada, tengo una relación muy fundida con los afectos y la familia, creo en el amor, en la fidelidad, un montón de cosas que quizás el público no imagina de un personaje como yo. Y lo que hace la obra de alguna manera correr el velo y desmitificar las fantasías del transgresor y mostrar la verdadera persona”.

   Si la idea es exhibir públicamente la intimidad y los aspectos más personales, ¿podría pensarse en algún paralelismo con los realities o los programas de chismes?. “Acá hay algo muy diferente”, dijo, rotunda, Asensio . “La obra tiene un texto que se escribió y que tiene un tratamiento poético. No es que se improvisa o se dicen los textos que salen. Son textos que escribí yo, con mi impronta, a partir de textos reales de él. Por lo cual ahí ya hay algo que es sumamente ficcional. Hay un contexto que lo dramatiza y le da un formato de ficción. Hay un trabajo hecho sobre eso que es imposible poder pensarlo como algo relacionado a un reality. Si bien tiene algo de reality, hay todo un trabajo que le aporta una poética al espectáculo”.

   Y Muscari acompañó esa explicación. “Me cuesta mucho (encontrar paralelismos) porque cuando pienso en la televisión pienso en un formato fuera de toda poética, y cuando pienso en teatro, y particularmente en «Crudo», siento que es una obra de teatro que genera un campo metafórico muy amplio, más allá de que pueda tener elementos de reality, porque, por ejemplo, en escena cocino, hablo por teléfono con mi mama. Pasan cosas que podrían estar asociadas a un reality, no al mundo del chisme, pero sí al del reality, pero con concepción estética y con una mirada metafórica alrededor del material y de los temas que atraviesan mi vida. Creo que la distancia de que sea un espectáculo creado, imaginado, escrito y dirigido por una persona que no soy yo le quita cualquier tipo de autoreferencialidad ególatra porque en realidad es la mirada de otra persona sobre mi. No soy yo diciendo «yo soy de esta manera», si no todo lo contrario. Es un espectáculo donde una mujer, que es mi mejor amiga, tiene una mirada totalmente impiadosa sobre mi persona y pone esos caracteres en escena”.

   Sobre ese último punto, Asensio explicó que la suya, a pesar del amor, no es una amistad complaciente. “Se armó una cosa muy divertida porque lo interpelo mucho en escena y ahí se arma algo atractivo. De hecho eso es lo más gracioso, porque yo soy como el contrapunto, siempre bajándolo a tierra o develando, o delatando, o pinchándole el globo y eso genera mucho humor”. Por otro lado, Muscari dijo que no le interesaba hacer una apología de sí mismo. “En realidad no me interesaba hacer un espectáculo sobre mí y me parece que independientemente de que la ida central soy yo, no es un espectáculo sobre mi, sino sobre las obsesiones, los dobleces, los dolores, la vida de una persona”.

   El actor, dramaturgo y actor, que pronto estará en Rosario con la exitosa obra “Los Grimaldi” (“fue una experiencia genial”, dijo entre otros muchos elogios a ese trabajo y al elenco encabezado por Nazarena Vélez, Gerogina Barbarrosa y Rodolfo Ranni) reflexionó finalmente sobre las razones para que una obra como la suya, a la que antes calificó de “transgresora, polémica, rara, diferente, kitsch, que rompe límites”, resulte atractiva, y que, en última instancia, es un producto del Mundo Muscari. “Creo que lo normal en el teatro no interesa mucho porque uno paga una entrada para ver una obra, se sienta durante una hora porque le gusta que le mientan. Y le gusta que le mientan bien, porque en realidad uno sale de su vida cotidiana para entrar en un mundo ficcional que es el teatro y lo que más te gusta es cuando te subyugan con una historia que no tiene que ver con tu cotidianeidad. En ese aspecto el gran atractivo que para mí tiene «Crudo» es que el público va queriendo encontrar algo y encuentra otra cosa, van queriendo encontrar a ese personaje que conocen de los medios de comunicación y resulta que la obra muestra algo muy sorpresivo”, concluyó.