Miércoles 16 de Diciembre de 2009
Solamente dos cosas pueden decirse con certeza en torno de Sergio Loero: que desde el lunes a las 21 está muerto y que ahora su caso se investigará como asesinato. Todo lo demás está flotando bajo un cono de misterio. Se sabe que fue atacado hace diez días con dos puñaladas en pleno centro de la ciudad, pero no quién lo hizo ni por qué. En su dirección registrada nadie dice conocerlo. Y pese a que pudo declarar ante la policía, gracias a una breve recuperación, no consiguió dar una explicación comprensible del ataque que derivó en su deceso.
El sábado 5 de diciembre a las 6 de la mañana una persona que pasaba por la esquina de Maipú y San Juan se encontró con el cuerpo de Loero. Estaba inconsciente, tirado en el piso, y bañado en sangre por dos puntazos en el abdomen. El testigo que halló a la víctima fue quien se comunicó con el 911 y a los pocos minutos el hombre herido era trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).
Declaración. El caso, por razones de jurisdicción, comenzó a ser investigado por la seccional 1ª. Desde esa repartición consignaron a este diario que Loero llegó al hospital en estado delicado debido a los dos profundos cortes que había sufrido y que de inmediato fue sometido a una operación.
Al día siguiente, un sumariante de la 1ª fue a tomarle declaración al nosocomio. Allí, la víctima pudo reconstruir a duras penas lo ocurrido y en cierto modo dejó más dudas que certezas. Según fuentes de la investigación, declaró que había sido atacado en la esquina de Maipú y San Juan por un hombre desconocido.
De acuerdo a su declaración, esa persona no quiso asaltarlo, sólo lo atacó. El estado de salud en que quedó le impidió a Loero brindar más detalles o describir físicamente a su agresor. Para los investigadores policiales, el ataque pudo ocurrir debido a una pelea, aunque ayer desconocían si ambas personas se conocían de antemano.
Lo cierto fue que Loero, que trabajaba como mandatario y era soltero, estuvo internado todos esos días en el Heca y murió el lunes pasado a la noche. La investigación en torno al crimen no pudo avanzar. En el domicilio particular de la víctima que quedó consignado en el sumario policial, Paraguay 726, nadie parecía conocerlo.
Este diario llegó hasta el lugar y varios vecinos del lugar aseguraron que no lo conocían.