Domingo 27 de Mayo de 2012
El último criminal de guerra holandés, Klaas Carel Faber, que colaboró con los nazis en la ocupación de Holanda durante la Segunda Guerra Mundial, murió el jueves a los 90 años en la ciudad alemana de Ingolstadt, en Baviera, informó ayer la página web de la radio exterior holandesa (RNW).
Se trata del último criminal de guerra holandés de la Segunda Guerra Mundial que todavía estaba libre, informó RNW, citada por la agencia de noticias DPA.
Klaas Carel Faber colaboró con los nazis durante la ocupación de Holanda, entre 1940 y 1945. Fue encontrado culpable por los tribunales holandeses de al menos 22 asesinatos y por ello fue condenado a muerte en 1947 en Holanda. Sin embargo, la pena fue conmutada por cadena perpetua.
Faber era buscado por el centro Simon Wiesenthal, informaron ayer medios holandeses online.
En 1952 Faber y otros seis criminales convictos escaparon de la cárcel de Breda, en Holanda, a Alemania. Faber murió el pasado jueves víctima de una insuficiencia renal en un hospital cercano a Munich, según la emisora RNW.
De acuerdo con lo informado por la radio holandesa, la muerte de Faber fue confirmada por la mujer del ex criminal al periodista de investigación holandés Arnold Karskens.
Muchas veces reclamado por la Justicia holandesa, Alemania nunca accedió a extraditar a Faber a Países Bajos para que cumpliera su pena.