Murió Seamus Heaney, Nobel de literatura
“Heaney fue un maravilloso embajador para la literatura, pero también para Irlanda”, declaró Jimmy Deenihan, ministro de Cultura irlandés.

Sábado 31 de Agosto de 2013

El poeta y dramaturgo irlandés Seamus Heaney, uno de los más importantes de la lengua inglesa de la segunda mitad del siglo XX y premio Nobel de literatura 1995, murió ayer en un hospital de Dublín. Tenía 74 años.

   “Heaney fue un maravilloso embajador para la literatura, pero también para Irlanda”, declaró Jimmy Deenihan, ministro de Cultura irlandés.

   El poeta había nacido un 13 de abril de 1939 en una granja ubicada 70 kilómetros al noroeste de Belfast, Irlanda del norte. Católico, algunas de sus obras, entre ellas “Wintering Out” (1973) y “North” (1975), tratan los conflictos sectarios en la región de Ulster, que enfrentaba a católicos y protestantes.

   Aunque Heaney estaba en contra la ocupación inglesa no tuvo una escritura militante a favor de la Ejército Republicano Irlandés (IRA). Intelectual y espiritualmente estaba unido a Gran Bretaña por su amor a la literatura.

   “Todo mi trabajo es un pulso entre lo lírico y lo cívico”, eran las palabras con las cuales le gustaba definirse.

   Es el creador de “una obra literaria de belleza lírica y profundidad ética, que exalta los milagros de cada día y el pasado vivido”, proclamó la Academia sueca al concederle el Nobel.

   “Era un hombre muy modesto, muy humilde y accesible. Era una enorme figura internacional, un gran embajador para la literatura y para Irlanda. Allá donde viajes y hables de poesía y literatura, el nombre de Seamus Heaney aparece inmediatamente”, señaló el ministro irlandés de las Artes, Jimmy Deenihan.

   “Mediante la belleza y elegancia de su escritura, nos recordaba los lazos que nos unen y nuestro deber de mantener la dignidad de todos”, dijo ayer Patrick Corrigan, responsable de la organización defensora de los derechos humanos en Irlanda del Norte, al conocer la noticia.

   Aunque nunca esquivó pronunciarse en sus versos sobre los asuntos políticos más urgentes de su tierra, Heaney no fue meramente un poeta político. En términos generales, su obra se caracteriza por una mirada lúcida sobre fenómenos cotidianos. De objetos como hachas, yunques o hasta un sofá, armaba invocaciones sobre el misterio de la vida encarnado en la solidez innegable de los cosas.

   Heaney tenía una sensibilidad extraordinaria para describir los paisajes de Gran Bretaña, su flora y fauna y su profunda historia. Para él, la palabra misma era el motor de un poema. Deleitaba y se deleitaba en el sonido sajón de las palabras y en los secretos que estas contienen.