Mueren en un choque dos hermanos que eran perseguidos por la policía
Dos hermanos de 20 y 15 años que huían de la policía a bordo de una moto murieron al perder el control del rodado e impactar violentamente contra un guardarrail, en el acceso sur de esta ciudad. Según fuentes policiales, los jóvenes habían eludido a los uniformados cuando éstos intentaron identificarlos ante la presunción de que habían cometido un atraco.

Viernes 07 de Noviembre de 2008

San Lorenzo.— Dos hermanos de 20 y 15 años que huían de la policía a bordo de una moto murieron al perder el control del rodado e impactar violentamente contra un guardarrail, en el acceso sur de esta ciudad. Según fuentes policiales, los jóvenes habían eludido a los uniformados cuando éstos intentaron identificarlos ante la presunción de que habían cometido un atraco. Incluso, dijeron que en medio del escape, uno de los muchachos arrojó una mochila en la que había un revólver calibre 22 y envoltorios con cocaína y marihuana. Lo llamativo del caso y lo que echa un manto de oscuridad en el procedimiento con trágico final es que ninguno de los dos muertos tenía antecedentes penales.

Todo comenzó en el barrio Copello, en la zona oeste de Capitán Bermúdez, al que la policía considera una zona roja en la que se aguantan delincuentes de variada monta. Cerca de las 21 del miércoles, una comunicación telefónica alertó a la comisaría de la zona acerca de la presencia de dos jóvenes que despertaban sospechas y se movilizaban en una moto. Los efectivos de la seccional 2ª se inquietaron a raíz de que en los últimos días ocurrieron varios arrebatos en el barrio y quienes los cometieron, según los voceros, utilizaban una moto negra como la descripta por el denunciante telefónico.

A la caza.Así las cosas, dice la información oficial, una patrulla salió hacia el lugar y trató de interceptar e identificar a los ocupantes de la moto. Fue en el cruce de General López y San Salvador. Los jóvenes detuvieron la marcha del vehículo aunque sin apagar el motor y, en ese momento, se deshicieron de una mochila. Pero cuando los agentes se bajaron del patrullero y se les acercaron, los pibes reiniciaron la marcha y comenzaron una alocada carrera por las calles de Capitán Bermúdez.

Con destreza en el manejo, los muchachos alcanzaron la ruta 11 y enfilaron hacia el norte. Dejaron atrás Capitán Bermúdez y Fray Luis Beltrán, ante la atónita mirada de varias personas quer eran alertadas por el sonido de la sirena del patrullero que perseguía a los muchachos.

Cuando los jóvenes ya se desplazaban por el puente intercambiador, en el ingreso a San Lorenzo, intentaron distraer a los uniformados girando hacia la derecha para tomar la bajada que conecta la ruta 11 con la A-012.

Por el aire. A raíz de la brusca maniobra, los muchachos volaron por el aire y golpearon sus cabezas contra la barrera de metal y el pavimento mientras la moto siguió su alocada carrera varios metros abajo del puente. Los dos murieron en el acto.

Como los jóvenes no tenían documentos entre sus pertenencias, los policías tomaron sus huellas para identificarlos. Cerca de las 23 se determinó que eran Leonel Aguilar, de 20 años, y su hermano, Juliano, de 15. Vivían en el barrio San Sebastián de Puerto San Martín y no tenían prontuario abierto. Pero un revólver calibre 32 y envoltorios con cocaína y marihuana hallados en la mochila de la cual se desprendieron antes de la persecución, llevó a pensar a los policías que podrían estar tramando algún delito.

El dolor.Un rato después del accidente, llegaron al lugar familiares de Leonel y Juliano. La primera en arribar fue la novia del menor de los hermanos, quien en compañía de otro amigo, estalló en llanto y gritos de desesperación que retumbaron en el pavimento. "Decime por favor que no está muerto", imploraba la muchacha mientras era contenida por una mujer policía.

Después, llegaron más jóvenes y el padre de los hermanos fallecidos, Desencajado, el hombre no podía aceptar lo que había ocurrido. "¿Qué pasó con mis pibes?", se preguntaba en medio de sollozos. Ya para entonces, el juez correccional de San Lorenzo, Juan José Tutau, se había presentado en el lugar. El magistrado dispuso el traslado de los cuerpos al Instituto Médico Legal de Rosario para la realización de la autopsia de rigor.

Cuando la mortera trasladó a los cadáveres, se sucedieron los gritos sin consuelo de los familiares. Tal vez no podían entender lo que ellos consideran una muerte absurda.