Martes 20 de Agosto de 2013
En medio de actos protocolares, ofrendas florales y recordatorios de la gesta del correntino José de San Martín, la celebración del 163º aniversario de su fallecimiento también ha sido disparadora de renovados y profundos debates históricos e ideológicos sobre el tratamiento historiográfico e ideológico sobre el origen, vida y pensamiento del considerado "Padre de la Patria".
"Mitre fue un gran manipulador de la historia, pero al formar el panteón nacional no podían dejar afuera a San Martín, entonces lo pusieron al lado de Rivadavia, quien fuera su enemigo y totalmente opuesto a su concepto de la Patria que quería", dijo ayer el historiador Víctor Hugo Torres, quien recientemente presentó en la feria "Rosario Libro y Lectura 2013", su libro "La gloria y el olivo", donde retoma la lucha del comandante Andrés Guacurarí, Artigas y José de San Martín.
"Rivadavía ya era europeizante, Sarmiento decía que la sangre gaucha no valía nada, lo mismo hizo Mitre, mientras San Martín llamaba paisanos a los originarios y los convocó a su ejército libertador. También llegó a retar a Sarmiento por destruir la Patria con las luchas civiles, lo que le valió que el sanjuanino escribiera que estaba anciano y gagá. Además, nunca le perdonaron que entregara su sable a Rosas", explica a La Capital el médico e investigador que vive en Rosario y nacido en Corrientes, como Andresito y San Martín. En su novela histórica, Torres utiliza el rigor histórico para recrear parte de la infancia de San Martín, el conflicto de identidad, ya que retoma la investigación de Hugo Chumbita sobre "El secreto de Yapeyú", donde demuestra que el héroe es hijo de Rosa Guarú —una guaraní que trabajaba en la casa de los San Martín en Yapeyú—y Diego de Alvear. La obra documenta con testimonios escritos entonces y la profunda tradición oral que se mantiene viva en la región de la tierra colorada.
"San Martín guardaba todos sus papeles, pero al fallecer su yerno se los entrega a Mitre. Entonces los utilizó según sus objetivos políticos, no tenía escrúpulos. Los cambios que realizó en los textos se notan claramente, también destruyó documentos e intentó mostrar a San Martín como un hombre ambiguo y perdido en la tiniebla, pero lleno de estatuas. Lo toma como un libertador que combatió en San Lorenzo, Chile y Perú, recién el revisionismo lo retomó como eje del sentimiento nacional, con eje en San Martín, Rosas y Perón".
Sobre el apoyo sanmartiniano al proyecto artiguista, indica que "el oriental era un caudillo popular que peleaba por la revolución política, pero también la social. Planeaba la reforma agraria y fue aprobado por San Martín y Andresito. El mismo Artigas impulsó en 1815 la declaración de la independencia en el Congreso de Oriente". "El grupo de hombres como Mitre, Sarmiento y Roca no podían tolerar que un héroe nacional fuera mestizo, hijo de una guaraní. Pero en todo Latinoamérica los próceres vienen de sangre de los originarios y, en Argentina, ya se demostró que la sangre indígena se halla en el 60 por ciento de la población", sostiene el autor del libro publicado recientemente por la Editorial Ross.