Sábado 10 de Diciembre de 2011
Un cuádruple crimen del que participaron dos menores de 10 y 13 años estremeció a la ciudad de Mendoza y sacudió al resto del país. Hasta anoche se afirmaba la teoría de que el más chico, de nombre Ezequiel, fue quien primero acabó a cuchillazos con la vida de su madre adoptiva y sus abuelos, para luego caer muerto por las puñaladas que le dio su amigo mayor que lo visitaba en su casa.
"Cuando nos avisaron que algo había pasado en la casa de don Miguel, yo rogaba que no fuera lo que pensaba. Pero cuando llegamos había ocurrido lo que imaginamos", dijo Mónica Carbajal, amiga de la docente de plástica, Mónica Miguel, asesinada a puñaladas en el barrio 8 de Mayo de Las Heras, junto a sus padres e hijo adoptivo, Ezequiel (10).
Con esta declaración que Carbajal hizo a los medios apuntó directamente al hijo de la mujer fallecida. Es, además, la esposa de Rubén Molina, padrino del nene fallecido: ambos confirmaron que "el pequeño sufría brotes de esquizofrenia desde hacía más de cuatro años y que estaba en tratamiento psiquiátrico".
"Sara (la abuela de 83 años) tenía miedo por Mónica. Nos decía que por las noches no podía dormir porque temía que Ezequiel le hiciera algo a su hija. El temor de la abuela comenzó en mayo cuando el chico tuvo un brote y golpeó a su mamá y la amenazó", dijo la amiga.
Según este matrimonio, Ezequiel tenía serios problemas de conducta y les había roto vidrios y puertas a los abuelos. Además, llevaba varios días sin asistir a la escuela Héroes de Malvinas porque supuestamente había golpeado a un pequeño del jardín de infantes y a un compañero de grado. Sin embargo, hay una versión de otra amiga de la docente apuñalada que niega los inconvenientes psicológicos (ver aparte).
"Lo adoptaron cuando tenía nueve meses y Mónica se desvivió por él, al igual que los abuelos. Ella era soltera y hace dos meses se había puesto de novia. El nene estaba medicado y había cometido agresiones físicas en la escuela. Pero los abuelos siempre lo trataron bien. Es mentira que lo castigaban o golpeaban. Completamente mentira. Siempre lo trataron como abuelos verdaderos a pesar de que él le rompía los vidrios y las puertas cuando le daban los ataques", relató el padrino.
"Era un nene normal pero cuando le agarraban los ataques no lo parabas con nada. Lamentablemente es increíble, pero cuando él se —enfermaba— se transformaba y tenía mucha fuerza", agregó Molina. Y aprovechó para criticar a los especialistas que atendían al pequeño: "El psiquiatra, que atiende en el barrio Bombal, y la psicóloga de Osep tendrían que dar explicaciones porque ella no tomó la medida de darle escuela domiciliaria a pesar de que el gabinete del colegio al que iba Ezequiel lo había pedido".
Molina también explicó que Mónica Miguel lo llamaba cada vez que el chico sufría un ataque y que para el matrimonio Miguel era como el hijo varón que nunca tuvieron. Por su lado, Carbajal confió que la hermana de la fallecida, Patricia, había dejado de visitar a sus padres por los problemas psiquiátricos que presentaba el menor.
"Mónica me llamaba cuando Ezequiel sufría los ataques porque dentro de todo era a mí al que le hacía caso. Yo hablaba con él para tranquilizarlo. Venía una vez por semana a comer y estar con ellos. Y si bien no presencié nunca cuando le daban los ataques, sí sé que con los abuelos y la madre había tenido agresión. Si el abuelo le quería sacar algo que estaba rompiendo, él lo pateaba", detalló Molina.
Con respecto al menor de 13 años (el único testigo), tanto el padrino como su esposa dijeron que no lo conocían. Mientras que algunos vecino prefirieron no hablar del menor porque manifestaron no entenderse bien con la abuela del chico.
Asueto en las escuelas donde iban madre e hijo
La malograda Mónica Miguel era docente en dos establecimientos: las escuelas Francisco Narciso Laprida y Ricardo Rojas, ambas en Mendoza.
Desde los dos colegios informaron que el nivel primario, en el cual trabajaba Mónica como maestra en actividades prácticas, no tendrá clases el lunes.
En tanto, el colegio al cual asistía su hijo adoptivo, Ezequiel, hará lo propio. La escuela Héroes de Malvinas, de Las Heras, tampoco tendrá clases el lunes.
En tanto, una fuente de esta escuela confirmó que Ezequiel no había asistido a clases durante los últimos 10 días ya que estaba realizando "un tratamiento en Osep", un instituto.
También informó que al chico se le estaban tomando exámenes trimestrales en forma especial y se excusó por no poder brindar más información.
Alejandra Cuvertino, docente e íntima amiga de la fallecida Mónica, ayer no entendía lo sucedido. Para ella el cuádruple y sangriento asesinato no encaja con el tipo de familia que eran.
"Me suena rarísimo, los conozco hace 31 años, son una familia muy buena. En el secundario, los papás de Mónica (también fallecidos en el crimen) participaban en todas las actividades. Sara, la mamá, fue con nosotras al viaje de egresados y Mónica era ejemplar", resumió.
Sobre Ezequiel, reconoció que tenía problemas pero sostuvo que nunca la mamá le dijo que el chico de 10 años (también fallecido) sufriera esquizofrenia. "Consultó profesionales. Le pregunté el diagnóstico, siempre me dijo «bloqueo afectivo por ser adoptado»", aseguró Cuvertino.
Luego enumeró algunos problemas como berrinches o que no hiciera las tareas en la escuela. Pero no le consta algún ataque a la madre. Sí aceptó que a Mónica le costaba poner límites.