Mendoza: creen que el crimen familiar habría sido cometido por los dos chicos
"Pudo haber habido una participación de ambos niños y al final se enfrentaron".

Domingo 11 de Diciembre de 2011

Rubén Molina, el padrino de Ezequiel Miguel, el niño de diez años asesinado el jueves en el departamento mendocino de Las Heras junto a su madre y a sus abuelos, insistió ayer en que su ahijado Ezequiel "sufría de esquizofrenia y venía desde hace mucho tiempo con tratamiento psicológico por sus violentas reacciones en la familia".

Sin embargo, Molina dijo que no cree que sólo Ezequiel haya sido el que actuó en los asesinatos, sino que, a su entender, "contó con ayuda" debido a que pudo observar que "el cuerpo de Alí Miguel había sido arrastrado más de ocho metros, demasiado pesado para la fuerza de un niño".

Según el padrino del niño, "pudo haber habido una participación de ambos chicos y al final se enfrentaron", por lo que su ahijado recibió varias puñaladas en su cuerpo.

Recordó que vio nacer a los dos chicos, que vive en el lugar hace 35 años y que el adolescente sobreviviente "nunca demostró actitudes violentas sino que al contrario, era aceptado por sus amigos y con quien tenía más amistad y compartía más tiempo era con Ezequiel".

El chico de 13 años continuaba ayer alojado en dependencias de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) por disposición del fiscal de menores del caso, Gustavo Farmache.

Allí, se le practicarán estudios psiquiátricos, se analizará su entorno y luego se resolverá si se lo envía a un instituto de menores o si es entregado en guarda a algún familiar.

Los investigadores dijeron que en el caso persisten sólo dos hipótesis, descartada la inicial, planteada por el sobreviviente: la de un hombre que había entrado a robar a la casa y había matado a la familia.

Una es que el chico de diez años, en un ataque de ira, asesinó a su madre, a sus abuelos y al intentar matar a su amigo, éste lo ultimó en defensa propia. Y la otra, que el adolescente asesinó a los cuatro integrantes de la familia.

En tanto, un centenar de familiares y amigos despidieron ayer los restos del matrimonio de ancianos, su hija y su nieto adoptivo de diez años, hallados asesinados el jueves tras un confuso episodio en el departamento mendocino de Las Heras, en el que aún no está claro el rol que cumplieron dos chicos. El cortejo con las cuatro víctimas partió a las 11 desde una sala velatoria ubicada en Olascoaga al 700, de Las Heras, hasta el parque descanso Los Apóstoles, del distrito Algarrobal.

Allí fueron sepultados los cuerpos de Alí Miguel, de 79 años; su esposa, Sara García, de 84; la hija del matrimonio, la docente Mónica Miguel, de 49, y el hijo adoptivo de ésta, Ezequiel Miguel, de diez años. Además de familiares, se congregaron en el lugar gran cantidad de maestras que eran compañeras de escuela de Mónica.