Matrimonio y traición, eje de las meditaciones
Las meditaciones de las estaciones del Vía Crucis que ayer presidió el Papa en el Coliseo de Roma fueron escritas por un matrimonio italiano que se enfocó en la banalización de la sexualidad debida a los cambios culturales...

Sábado 07 de Abril de 2012

Las meditaciones de las estaciones del Vía Crucis que ayer presidió el Papa en el Coliseo de Roma fueron escritas por un matrimonio italiano que se enfocó en la banalización de la sexualidad debida a los cambios culturales, las traiciones de muchos cónyuges, el no respetar los compromisos adquiridos, las separaciones, los divorcios y los abortos.

El matrimonio formado por Danilo y Anna María Zanzucchi, de la agrupación Familias Nuevas, cercana al Movimiento de los Focolares, denunció que muchas familias "sufren por la traición del cónyuge, la persona más querida". Ya en la primera estación del Vía Crucis ("Jesús condenado a muerte") los Zanzuchi señalaron las heridas abiertas "por la confianza traicionada, la confianza perdida y la seguridad desvanecida".

En la segunda estación ("Jesús con la cruz a cuesta"), apuntaron que los esposos y esposas "seguimos prestando atención a nuestra soberbia, queremos tener siempre razón, humillamos a quien está a nuestro lado, incluso a quien ha unido su vida a la nuestra".

La tercera estación ("Jesús cae por primera vez"), dio pie al matrimonio a señalar: "¡Cuántas caídas en nuestras familias, cuántas separaciones, cuántas traiciones... y después los divorcios, los abortos, abandonos".

En la cuarta estación, "Jesús encuentra a su madre", el matrimonio subrayó el papel de las madres, "siempre disponibles y presentes, de las que por desgracia a veces nos olvidamos pero a la que siempre acudimos cuando la necesitamos".

En la estación "El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz", el matrimonio recordó a los muchos voluntarios que hay por el mundo, que se dedican generosamente a confortar a quienes pasan por momentos difíciles.

En la séptima estación, "Jesús cae por segunda vez", denunciaron las veces que el hombre se deja vencer por las tentaciones, "quizá por espejismo de satisfacción, por querer escuchar que alguien nos desea".