Mató en un trastorno transitorio y no lo penan
Un peón rural que había llegado a un juicio oral acusado de matar a un vecino de diez puñaladas en el noroeste entrerriano fue absuelto porque los jueces entendieron que el crimen fue cometido durante un trastorno mental transitorio...

Martes 14 de Mayo de 2013

Paraná.— Un peón rural que había llegado a un juicio oral acusado de matar a un vecino de diez puñaladas en el noroeste entrerriano fue absuelto porque los jueces entendieron que el crimen fue cometido durante un trastorno mental transitorio que le impedía tener conciencia de lo que hacía. Oscar Medina, de 43 años, recién supo que había matado a un vecino cuando se lo dijeron sus hermanos.

La pericia psicológica y psiquiátrica realizada en sede judicial determinó que Medina sufrió un trastorno mental transitorio que le impidió saber lo que hacía en el momento de atacar a Juan Bautista Brítez, a pesar de lo cual llegó al juicio oral imputado de homicidio simple. El debate penal se tramitó en la Sala I de la Cámara del Crimen de Paraná.

El hecho ocurrió el 3 de noviembre de 2008 cuando Medina fue a jugar al fútbol y, al regresar, pasó por el bar del pueblo de Alcaraz. Algunos testigos señalaron que en ese lugar ocurrió un altercado. El incidente provocó que el imputado corriera a Brítez hasta su casa, empuñando un cuchillo. Medina entró a la vivienda de Brítez y le asestó 10 puñaladas, la mayoría de ellas superficiales, aunque una cuchillada le perforó un pulmón y le provocó la muerte en escasos minutos.

Sin saber. Tras el crimen, Medina se internó en un monte cercano y, según su declaración a psicólogos y psiquiatras, recuperó la conciencia seis días después, sin saber dónde estaba ni por qué tenía la nariz fracturada.

Medina logró salir del monte y regresar a su casa, donde sus hermanos le dijeron lo ocurrido: que había matado al vecino y que la policía lo estaba buscando.

En el informe de los psicólogos forenses se indicó que Medina tiene una personalidad infantil a nivel psicosocial, pasivo, introvertido, inseguro y dubitativo, con una excesiva acentuación de los índices de control que pueden estar indicando posibles irrupciones impulsivas en la conducta. En la entrevista, el hombre no intentó engañar a las profesionales y afirmó que no tenía motivos para matar a Brítez, pero que creía que éste le pudo haber pegado y partido la nariz mientras estaba en el bar.

La psicóloga y la psiquiatra que lo analizaron concluyeron que Medina sufrió un trastorno mental transitorio en el momento del hecho, que puede ser desencadenado por una causa inmediata y evidenciable como una posible riña con traumatismo de cráneo como la que tuvo el peón rural.