Viernes 08 de Marzo de 2013
Un drama familiar fue descubierto ayer en una humilde casa del barrio Villa Margarita, en la ciudad de Capitán Bermúdez. Una mujer de 24 años fue hallada muerta a golpes, su esposo apareció ahorcado y en un sillón cercano a los cadáveres dormía la única testigo de la tragedia: la hija de la pareja.
Romina Zapata tenía 24 años y estaba casada con Carlos Toniolli, de 28. El matrimonio tenía un pequeña hija, Rocío, de 5 años, con quien vivían en una casa de Belgrano al 1900. Sin embargo, el matrimonio estaba ocasionalmente distanciado.
Hace un tiempo Romina habría optado por llevar otra vida: ir a bailar con amigas, compartir momentos distintos a la vida conyugal e inclusive salir con su propio esposo. Pero eso generó rispideces en la pareja y poco a poco entró en una espiral de violencia doméstica.
Según se pudo reconstruir por fuentes policiales, "en los últimos tiempos la pareja no estaba tranquila y Toniolli le habría pegado en una par de oportunidades a la chica. Pero Romina no hizo la denuncia por miedo a perjudicar a su marido en su trabajo" como vigilador nocturno. Estaban separados de hecho, pero no habían cortado el vínculo totalmente, agregaron.
Juntos y separados. La familia de la chica sostuvo que Romina vivía en la casa de su madre mientras Carlos se había quedado a vivir en la casa del barrio Villa Margarita. Cuando el hombre tenía franco en su trabajo o las noches que estaba libre, su esposa iba allí con su pequeña hija. Y eso ocurrió el miércoles.
Según las fuentes, esa noche hubo un corte de luz en el barrio y algunos vecinos escucharon llorar a la pequeña Rocío. Incluso, algunos dijeron haberla visto caminar con una vela por la casa. "Pero nadie le dio importancia y pensaron que era una cosa doméstica".
Pero a las 10 de la mañana de ayer, una vecina tuvo que socorrer a la pequeña hija de la pareja que lloraba sentada en un sillón del living de la casa. Tras comprobar lo que había pasado dio aviso a la policía. Ni bien ingresaron los uniformados se encontraron con la dantesca escena: Romina yacía sin vida sobre la cama y tan solo con una remera puesta. A un costado del lecho había un "elemento metálico" que los investigadores presumen fue utilizado para matarla a golpes en la cabeza. Afuera se encontraron con Carlos. El hombre se había ahorcado con una soga que pendía de una viga en el lavadero de la casa. Según la pesquisa, "al tomar conciencia de lo que había cometido decidió quitarse la vida".