Martes 18 de Noviembre de 2008
Buenos Aires.— Un joven fue asesinado de un balazo cuando quiso evitar que tres hombres cometieran un asalto en la heladería situada delante de la vivienda de un amigo con quien compartía una cena en familia, en la localidad de El Palomar, partido de Morón.
Hugo Mayares, de 29 años, recibió un tiro poco antes de la medianoche del domingo cuando cenaba con su pareja y los dos hijos de la mujer en la casa de su vecino y dueño de la heladería, Angel Catansaritti, quien también estaba con su familia. Cerca de diez personas, entre ellas niños, realizaban la sobremesa cuando en la cocina irrumpió un ladrón, mientras que sus dos cómplices se quedaron en la heladería.
El asaltante exigió dinero y realizó un movimiento que hizo creer a Mayares que intentaría retener a la hija de su mujer. Se puso de pie, tomó de un brazo al maleante y se escuchó un disparo que impactó en el techo. Inmediatamente el heladero y su vecino quisieron reducir al delincuente, quien se dirigió hacia la heladería en medio del forcejeo. Mientras atravesaba un patio interno efectuó otro tiro que impactó en el hombro izquierdo de Mayares. El proyectil le perforó un pulmón.
"Hugo se dio vuelta, me dijo «me siento mal, me duele mucho» y se cayó al piso. No lo puedo creer, lo lamento muchísimo, era una excelente persona. Nos salvó la vida pero la perdió él, pobrecito", dijo entre llantos Angela, la hija del heladero, quien sostuvo que Hugo era para ella "como un hermano".
Tras el ataque, el asaltante escapó con sus cómplices, que lograron apoderarse de 400 pesos de la caja, luego de gatillar un arma a la cabeza del suegro de Mayares. "Le decían «dale, movete, viejo de mierda» creyendo que él no quería correrse, pero Jorge es hemipléjico. Así y todo, le gatillaron tres veces", contó Angela. Los asaltantes escaparon en un Chevrolet Corsa o un Peugeot 206 celeste oscuro, en el que presuntamente los esperaba un cuarto hombre.
Mayares fue trasladado en un patrullero al hospital Posadas, pero falleció en el camino. El heladero dijo que el joven había trabajado como personal de vigilancia. Los propietarios de la heladería indicaron que por espeto a Mayares y por el miedo que les produjo el hecho no volverán a abrir el comercio. "La heladería murió junto a Hugo. No podemos abrirla, sería una falta de respeto", concluyó Catansaritti. (Télam)