Miércoles 24 de Abril de 2013
Un comerciante chino de 57 años fue asesinado el domingo a la noche en la puerta de su comercio en la localidad bonaerense de Longchamps. Como el homicida le disparó a la víctima sin mediar palabra y se fue sin robarle, los investigadores presumen que se trató de una ejecución mafiosa. En este contexto, el crimen podría estar relacionado con otro ocurrido en Rosario nueve meses atrás, cuando un hijo del supermercadista murió acribillado de siete tiros en la zona oeste luego de haber estado en el casino.
El crimen de Li Yu Ling ocurrió a las 20.30 del pasado domingo frente a la puerta de su supermercado Lee, en Perrando 1448 de Longchamps. Según fuentes allegadas al caso, el comerciante de 57 años estaba allí sentado, hablando con uno de sus hijos, cuando un hombr e que caminaba por la vereda se paró delante de él y sin mediar palabra le disparó tres veces. Li murió en el lugar.
"Fue directamente a matarlo. No le dijo nada, sólo sacó una pistola calibre 22, lo mató y se fue caminando", señalaron fuentes policiales allegadas a la investigación, aunque versiones periodísticas indicaban que el homicida habría llegado en una moto.
Lo cierto es que, si bien no había registradas denuncias previas sobre amenazas contra Li, "las características del crimen hacen pensar en un ajuste de cuentas o un tema vinculado a la mafia china".
Los voceros consultados indicaron que, según testigos, actuó "un solo tirador que no tenía rasgos orientales", por lo que para este asesinato "fue contratado un sicario local". Asimismo, indicaron que el local cuenta con cámaras de vigilancia pero sólo filman adentro y no en el exterior.
Nueve meses antes. Si bien al cierre de esta edición no se había establecido una vinculación directa, no se descartaba que el homicidio de Li estuviera relacionado con el de su hijo Li Zhi Huang, asesinado en Rosario el 27 de julio del año pasado a las 3.20 de la mañana.
El muchacho de 32 años estaba en esta ciudad acompañado por dos amigos chinos —también supermercadistas— con quienes había pasado una afortunada noche en el casino City Center.
Según se indicó en ese momento, Zhi Huang iba en el asiento delantero derecho de un Mazda gris que circulaba por Eva Perón al 5800 cuando una moto con dos ocupantes se puso a la par del auto y el que iba como acompañante vació el cargador de una pistola nueve milímetros.
Li recibió siete balazos —cuatro en el tórax y tres en el rostro— y murió en el acto. Por su parte el conductor del Mazda, Liu Fukiang, de 33 años, recibió un disparo en una mano. Una herida similar sufrió Lin Chi Ying, de la misma edad y quien iba en el asiento trasero.
Tras la mortal balacera los agresores huyeron sin detenerse y no se llevaron nada, a pesar de que los comerciantes tenían en el auto —según se indicó en ese momento— alrededor de 6.000 pesos, 600 dólares y entre 50 y 100 mil pesos en fichas del casino.
Tal como en el crimen de su padre, los ejecutores de Li no eran orientales. Así lo afirmaron en su momento —traductora mediante— sus acompañantes, que además aseguraron que el ejecutor había disparado directamente contra Li.