Jueves 04 de Noviembre de 2010
"Malandragem da um tempo" pediría José Bezerra da Silva sentado en un boteco de su querida Copacabana. El poeta y compositor brasileño es la última inspiración de Marcelo D2, el rapero más importante de Brasil, carioca hasta la médula y líder de la mítica ex banda de rock Planet Hemp, que se presenta hoy a las 22.30 en el espacio El Rastro del salón Metropolitano (Alto Rosario Shopping). Carlo Seminara lo acompañara como soporte.
Enrolado en el rock, el rap y el hip hop, luego de seis discos y una visita a Rosario, y con el aval de una trayectoria que arranca en 1993, D2 puso su oreja en el samba, la música de su Río de Janeiro, y así nació tanto "A arte do barulho", su último disco de 2008, como el EP de este año "Canta Bezerra da Silva". Esa, la música de Planet Hemp y su militancia por la despenalización de la marihuana serán los condimentos fuertes del show de esta noche.
"Hago rap, crecí haciendo rap y lo he hecho toda la vida, pero encontré en el samba mi originalidad", dice quien ya trabajara con el productor de Beastie Boys y con Black Eyed Peas. "El samba me dio una forma de hablar con el mundo entero del lugar de donde soy. El rap es una música muy regional, de los grandes centros urbanos y yo hago rap sobre mi región", agrega.
Compara el rap de Brooklyn y el de Queens, "todo en Nueva York —aclara—", y el de Marsella, París y el de su tierra: "Yo hago rap brasileño, pero no deja de ser un rap de Río. En cada lugar hay problemas diferentes y como consecuencia son visiones distintas del mundo".
Pero si se habla de la musicalidad, D2 afirma: “En mi rap encontré música
brasileña. Sobre todo el samba y bossa nova”. De todos modos se anima a profundizar en esa
elección: “A mí me gusta mucho el rock y sobre todo el rock brasileño de los años 60 y 70.
Hay muchas cosas buenas allí metidas en mi música”. Y suma: “Sacando la música rap y el
samba, lo único que escucho es música brasileña antigua. La mayor influencia viene de esos años de
oro de la música”.
De esa vertiente provienen su homenaje al samba y a Bezerra, en su reciente EP, y “A
arte do barulho”, su último LP. “No podría considerar a este disco como un paso al
frente, sino al contrario. Es un paso hacia atrás, ya que puede revisar un poco lo que habíamos
hecho con Planet Hemp”.
Y hasta se anima a definirlo: “De allí, por ejemplo, que el nuevo disco tiene un gran
uso de guitarras, cosa que hasta ahora no había hecho. Hay una sonoridad más parecida a esa época,
es un disco más ruidoso, con un estilo noise bien definido. Pero tiene también aquella búsqueda
sobre la música brasileña de «A procura da batida perfeita» (2003)”.
—En Argentina hay una cultura retro que arrincona a los artistas en el pasado, ¿la
gente pide temas de Planet Hemp?
—No es necesario que la gente pida temas de Planet Hemp, porque de todos modos los
vamos a tocar (risas).