Jueves 21 de Enero de 2010
San Gregorio.— Ilda Amaya vivía sola en una humilde casa ubicada en las afueras de esta localidad del departamento General López, 230 kilómetros al sur de Rosario. Tenía 59 años y era tan solitaria como desconfiada, características que se acentuaron en ella en los últimos años, después de las muertes de sus padres, hace ya bastante tiempo. Sin embargo, alguien franqueó el encierro de la mujer la madrugada del martes y la mató a golpes y puñaladas. Su cuerpo fue hallado horas más tarde por un empleado que todos los dias le llevaba la comida en el marco de un programa de asistencia social de la comuna y encontró la puerta de la vivienda entreabierta.
"Estoy horrorizada, ésta ferocidad nunca se vio en este pueblo. Son locos dementes o drogados", aseguró ayer una vecina que no quiso identificarse y que no salía del asombro por lo que había sucedido en esta pequeña localidad de 5 mil habitantes en la cual las crónicas policiales no son habituales. En ese sentido, la vecina dijo que en los últimos tiempos "se ven caras extrañas" en el pueblo, algo difícil de acreditar.
Solitaria y alejada.Ilda Amaya no tenía amigos y era muy celosa de abrir la puerta de su precaria casa, ubicada en las afueras del casco urbano del poblado, en medio deun bosquecito y sobre un camino zonal que lleva a la localidad bonaerense de Iriarte. Pero la madrugada del martes alguien burló ese cerco. Hasta ayer la policía no tenía pistas certeras sobre él o los autores del macabro asesinato ni tampoco sobre cómo habían ingresado a la casa. "Una de las hipótesis es que la mujer, durante la madrugada, haya ido hasta el baño que está en el patio de la vivienda y fue sorprendida por los atacantes. Pero todo eso es materia de investigación", aseguró un pesquisa.
Acerca de cómo mataron a Ilda, extraoficialmente se supo que presentaba un golpe muy fuerte en la cabeza y varias puñaladas en el cuello y el tórax, una de las cuales le habría afectado el corazón provocándole la muerte. Asimismo, voceros de la investigación esperaban el resultado final de la autopsia ya que una hipótesis sostiene que la mujer también había sido abusada sexualmente.
Fuego y sorpresa.Para tapar la escena del hecho o para borrar rastros, él o los criminales intentaron prender fuego con querosén no sólo a la casa sino también al cadáver de Ilda, pero no lograron su cometido.
Acerca de la motivación del homicidio, los pesquisas dijeron que no se descarta ninguna hipótesis pero que el robo pasaría a ocupar un segundo plano ya que no había signos de desorden en la propiedad y tampoco muchos bienes como para engrosar un botín debido a la indigencia de la víctima.
El cuerpo de Ilda fue encontrado por un empleado que a diario le acercaba comida a la víctima, inscripta en un plan social de la comuna. El lunes, el hombre observó al llegar que la puerta de la casa estaba entreabierta y al ingresar observó el cadáver tendido en el sueldo en un charco de sangre. También habían asesinado a Regalito un perro que era la única compañía de la víctima. Inmediatamente el empleado dio aviso a la subcomisaría 5ª, cuyo titular, Ovidio Vásquez, se hizo presente en la casa y convocó a sus superiores de la Unidad Regional VIII para ponerse a trabajar en el esclarecimiento del hecho.