Viernes 11 de Junio de 2010
Después de doce años, Federico Luppi volvió a los escenarios argentinos con la obra “Por
tu padre”, que protagoniza junto a Adrián Navarro. El intérprete aseguró que el texto del
brasileño Dib Caneiro Neto plantea sin “tapujos ni eufemismos” temas vinculados a los
afectos, la sexualidad de los padres, la vida y la muerte y las relaciones parentales. La obra se
presentará hoy, a las 21.30, y mañana a las 21, en el teatro Nacional, Córdoba 1331.
—¿Qué tuvo esta obra para volviera a trabajar en teatro en
Argentina después de doce años?
—Es bastante intensa, con un texto atractivo, movilizador y creo
que no es convencional, no plantea los temas con tapujos ni eufemismos. Creo que la vale la pena
hablar de eso, sobre todo porque no lo presenta en términos de crueldad tonta o de una sensiblería
religiosa, sino desde una zona absolutamente pedestre, cotidiana, real, no sicoanalítica, a pesar
de que ahí aparezcan elementos de esa disciplina.
—¿Por qué sigue siendo tabú para un hijo hablar de la sexualidad
de sus padres?
—Seguramente porque aparte de que eso sea un elemento de cualquier
cultura del mundo y época de la historia, singularmente en Occidente, por la preminencia de la
Iglesia, el tema de los prejuicios y los tabúes referidos a la pureza materna han sido
devastadores. Cuando Freud planteó en la Austria decimonónica que los niños tenían sexualidad el
escándalo fue estremecedor. Hace unos años el machismo exacerbado no era multado en términos
morales y la Iglesia ha observado con la mujer un mandamiento brutal, que era callar y obedecer. Y
creo que eso creó la sensación de algo intocable. Creo que en este momento el mundo está pegando un
viraje de 180 grados respecto a lo que tenga que ver con la sexualidad y con los elementos de
conexión afectiva que eso implica, como el casamiento gay, la posibilidad de adoptar o no.
—¿Tuvo propuestas para televisión después de su incursión en
“Impostores”, donde se lo puede ver actualmente?
—Me propusieron algo muy atractivo pero para un programa
cotidiano, pero el teleteatro diario a esta altura me acobarda un poco. Son muchas horas por día, a
sabiendas de que después de diez o quince días voy a empezar a renegar. Si fuera un unitario me
gustaría.
—¿Por qué va a renegar?
—Porque la televisión tiene un tempo de creación que es un poco
loco, los libros a veces te los dan en el mismo piso, nunca el día anterior, cambian escenas, falta
un actor y hay que hacer otra cosa. Terminás en una especie de tíovivo bastante enloquecido, lo
cual tiene su razón de ser. En ese sentido el cine es un poco más ordenado. La tevé, lo puedo decir
ahora con cierto impudor, creo que responde a la energía de un tipo joven. Yo por suerte en ese
sentido mi memoria y mis ganas siguen intactas, pero diez horas por día no sé si me lo banco.
—¿Le llegaron proyectos para cine?
—Hay un par de guiones, uno de ellos bastante atractivo y el otro
más o menos, pero prefiero no hablar nunca de las cosas de cine porque tienen un tramo final que es
el más duro que es la consecusión de los inversores, los créditos, fechas, en fin, esas cosas.
“Criminal” no la hice al final porque estaba con otro trabajo y “Verano
amargo” hablé hace poco con Desanzo y consiguieron armar una película que casi es un
mediometraje. “Criminal” fue una pena porque era un gran libro.