Domingo 23 de Mayo de 2010
“El cine en este momento se da en supermercados. Es el mismo fenómeno: las películas entran y salen de las salas como un producto agranda o achica su espacio en una góndola”. Así definió el director Luis Puenzo el contexto en el cual el cine argentino intenta hacerse un espacio. El director, en diálogo con Escenario, contó además sus planes para rodar con la rosarina Josefina Scaglione una versión de la obra “El niño argentino” y recordó el afecto que siente por el Negro Fontanarrosa desde principios de los 80 cuando formó un equipo junto al humorista y a Les Luthiers.
—¿Que opinión tiene de los Oscar, siendo un director premiado por “La historia oficial” y después de que “El secreto de sus ojos” repitió ese logro?
—La misma que tenía en aquel momento. Creo que la Academia es muy representantiva del cine norteamericano, del criterio, de las modas, del pensamiento, de la escuela y de la cultura estadounidense. Si uno se pregunta con respecto al cine mundial, depende de dónde lo mire. El cine mundial está dominado en términos numéricos por un 80 por ciento de cine americano. Por eso diría que la academia es representativa del 80 por ciento del cine del mundo, dicho desde el mercado, pero no desde lo cultural. En ese aspecto la Academia representa sólo al cine americano. Hay un cine que no se mide en términos de venta de tickets y que no es representativo de eso. De hecho hace años había colas para ver Bergman y Fellini.
—¿Qué pasó para que desaparezcan?
—Creo que hay fenómenos culturales que tienen que ver con el consumismo y la política de mercado, y el cine en este momento se da en supermercados. Es el mismo fenómeno que el de las góndolas. Las películas entran y salen en las salas como un producto agranda o achica su espacio en la góndola. Es política supermercadista la del cine y hay una enorme decadencia de la cultura cinematográfica mundial.
—¿Con el cine argentino pasa lo mismo?
—Creo que nosotros conseguimos algo muy importante con la ley del cine a mediados del 90 y promulgada en el 94 o 95. Curiosamente en un momento hiperliberal conseguimos una ley proteccionista que podía ser cubana o sueca. Y la sacamos, lo que aumentó los fondos de 3 millones de dólares a 55. Hoy pasan los 100 millones de pesos. Eso, sumado a una generación que se formó en cine, transformaron a la Argentina en el país que más óperas primas produce.
—¿Todo es bueno?
—Algunas son buenas y otras bodrios porque todas las generaciones vienen con tipos más talentosos y otros no, y también con sus propios canallas. El cine es una bolsa de gatos y tiene mucho que ver con cómo se manejan las internas, donde hay de todo. Pero por suerte después de mirar qué queda, queda un cine muy talentoso. Nosotros vamos tener cine por muchos años y seguimos sin poder distribuirlo. Además la mirada de un autor o una cultura cada vez tiene menos lugar.
—¿Cómo influye la tecnología digital?
—La tecnología digital nos va ayudar más a los cines pobres que a los ricos. Al mismo tiempo es posible que en dos o tres años ya no necesite ni el tráfico de copias. Una antenita en Los Angeles va a transmitir a Rosario una señal sin pasar ni una frontera. Esto hace que la política supermercadista tenga todas las de ganar y que nosotros estemos más condenados a la alfarería. Mirando el vaso medio lleno lo bueno está en que el cine creció y tiene presencia en los festivales. Eso es lo bueno. Si lo miramos como está en el mundo Argentina consiguió un lugarcito más que respetable.
—¿Cómo hace el cine argentino para enfrentarse contra los tanques como “Avatar”?
—Cuando el cine argentino se preocupa por enfrentar un diálogo con el espectador lo consigue. Y “El secreto de sus ojos” le gana a “Avatar”. El público argentino va. Nosotros tenemos un muy buen público y tiene derecho a ver lo que quiera. Puede ver una película argentina o el caño de Tinelli. Obviamente tenemos que tratar de que el público argentino tenga películas que hablan de nosotros mismos y que representen la cultura en la que vivimos.
—¿Qué va a filmar con Josefina Scaglione?
—Josefina es un talento impresionante. No se si los rosarinos están al tanto del talento de exportación que tienen. Estoy con una peli que es “El niño argentino”, de Mauricio Kartún. Está escrita en verso gauchesco y así la voy a hacer. Hay un personaje femenino que sería ella y se sumaría muy probablemente a los actores originales de la obra que son Mike Amigorena y Osqui Guzmán. Y sería Josefina porque la obra se está corriendo para el lado del musical.
—¿Cuándo viene a filmar a Rosario algo de Fontanarrosa?
—Uy... me encantaría. Esa es una de las películas no natas, que quedaron en el camino. Yo lo conocí al Negro escribiendo con él, los Luthiers, cuando eran seis. Eramos nueve escribiendo un guión sobre lo que iba a ser la primera película de Les Luthiers. Eso fue doce años antes de “La historia oficial”. Imaginate esas nueve personas en las salas que nos reuníamos... Así lo conocí. Y desde entonces lo quise mucho.