Los nostálgicos del ajuste
En la madrugada del miércoles 14 los nostálgicos del ajuste rechazaron el DNU presidencial que autoriza el uso de reservas para el pago de la deuda. Invocando cínicamente a la Constitución nacional los más conspicuos representantes del orden conservador remarcaron que la oposición le acaba de dar a la presidenta de la Nación un mensaje aleccionador:

Sábado 17 de Abril de 2010

En la madrugada del miércoles 14 los nostálgicos del ajuste rechazaron el DNU presidencial que autoriza el uso de reservas para el pago de la deuda. Invocando cínicamente a la Constitución nacional los más conspicuos representantes del orden conservador remarcaron que la oposición le acaba de dar a la presidenta de la Nación un mensaje aleccionador: la Constitución es un límite infranqueable, un sólido dique de contención a cualquier abuso del Poder Ejecutivo. Pero sus verdaderos objetivos lejos están de garantizar el imperio de la Constitución. Lo que la oposición persigue es obligar al gobierno nacional a zanjar sus obligaciones con el sistema financiero internacional según los cánones del neoliberalismo. Quieren obligar a Cristina a que reinicie negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para que sus burócratas le presten dinero siempre y cuando aplique "un plan económico sustentable". Los argentinos sabemos muy bien lo que ello significa: ajuste, ajuste y más ajuste. Lo que la oposición persigue es que el gobierno nacional no tenga más remedio que aplicar severos aumentos tarifarios, recortar el gasto público, dejar de emitir moneda y, si es posible, aplicar la tijera a las jubilaciones y los sueldos de los empleados públicos. Su máximo deseo es que se recree la situación institucional, social y económica de 2001, año que terminó con la convertibilidad y el gobierno de Fernando De la Rúa. Su máximo deseo es que la presidenta, desesperada por tener que aplicar la receta económica neoliberal, renuncie. A eso aspiran. Por supuesto que los diputados opositores no están solos. Ellos son tan sólo el instrumento que utilizan los grandes grupos económicos concentrados para provocar grietas en el Parlamento que tiendan a debilitar a Cristina. Pero que quede bien en claro: la embestida conservadora en el Congreso no se debe pura y exclusivamente a su obsesión por declarar nulo el ya histórico DNU presidencial. El DNU es apenas el pretexto de que se vale la derecha para cuestionar la política general del gobierno nacional: su política exterior, su modelo económico y, fundamentalmente, su política de derechos humanos. La derecha no tolera lo que Cristina hace en materia de derechos humanos. Por eso utiliza a los nostálgicos del ajuste en Diputados para hacerle saber que jamás le perdonarán su apoyo a los juicios por violaciones a los derechos humanos cometidos durante la última dictadura militar.

Hernán Andrés Kruse

hkruse@fibertel.com.ar