Viernes 12 de Febrero de 2010
Al saber que Carlos Fernando F., el Chino, se había presentado espontáneamente en Tribunales
algunos policías que estaban tras sus pasos digerían la novedad con un resabio de bronca ayer a la
mañana en la zona de Tribunales. “Estábamos muy cerca, nos hubiera gustado agarrarlo a
nosotros, pero que haya aparecido es una buena noticia”.
En efecto lo era porque produce alguna distensión en sectores de una
Unidad Regional II golpeada: al tirar del ovillo del atentado al micro aparecieron supuestos
traficantes de droga conectados con la policía de la zona sur. Y los resultados de seguir tensando
el hilo, algo que la jueza parece proponerse, provoca inquietud e incertidumbre.
¿Por qué resolvió entregarse un hombre que aparece en una objetiva
situación de aprieto por la evidencia secuestrada? Tres hipótesis se manejaron durante el día:
+ Un sector de los investigadores cree que estar en la calle implicaba para el
Chino un peligro mayúsculo para su vida. “Los traficantes de droga no perdonan un error y
éste cometió dos garrafales: una persona de su entorno abrió la boca y además se dejó un teléfono
ahora secuestrado que es una pista muy rica hacia otros implicados”, dijo una fuente del
caso.
u Se entregó porque cuatro personas de su familia —tres
hermanastros y su tío policía— están detenidos sin tener la responsabilidad objetiva que él
ostenta. La teoría de la presión de los familiares presos le parece insustentable a muchos dado que
no por quedar el Chino preso los otros mejorarán su situación.
+ Fue a Tribunales porque si su caso está vinculado a Newell’s la
causa se acumularía en otro juzgado y será cedido por una magistrada que demuestra intenciones de
llegar a fondo. Si eso pasa, aunque él no despegue, pueden aliviarse los que presuntamente le
encargaron el hecho, que son los mismo que le habrían exigido salir de su escondite e ir al
juzgado.