Domingo 20 de Noviembre de 2011
Guillermo Ferreiroa es uno de los abogados de las familias Germain y Delmasso. Trabaja junto a su colega Lorena Cinqualbres, oriunda de La Plata igual que él, y con la letrada azuleña Lea Lacaste. En diálogo con La Capital desde la capital bonaerense asegura que lucha por obtener un reconocimiento del error y de la responsabilidad que le cupo al sanatorio Azul al haber dado a dos recién nacidos a madres diferentes. "Los argumentos para el descargo son irrisorios", aseguró
"La demanda se inició hace más de un año y se tramita en el juzgado Civil y Comercial 3 de Azul, a cargo del juez Juan Carlos Tato, por daños y perjuicio moral, afectivo y supresión de identidad. Ya declaró parte del directorio del sanatorio, los seis actores (las familias involucradas) y unos 10 testigos de nuestra parte", comenta Ferreiroa.
El sanatorio esgrime como defensa la prescripción de la causa y supuestos errores de las madres. "Se plantea que las madres pudieron haber intercambiado los bebés por error caminando por los pasillos; se argumenta también una posible relación de adulterio y que una de las madres cambió el chico para que no se notara el parecido físico de uno de los niños con uno de los padres; lo único que les faltó decir es que los chicos se cambiaron solos", ironizó Ferreiroa.
El abogado explicó que, de las cuatro enfermeras que había prestando servicio el 19 de septiembre de 1974, tres están con vida. "Una enfermera que le mostró el bebé a la señora Germain ya declaró". La intención del proceso es la admisión por parte del sanatorio Azul "que hubo un error y que asuma la responsabilidad". También está planteada una reparación económica que podría superar el millón de pesos.
El abogado, sin embargo, señaló que "ojalá no se hubieran enterado de nada. Esto es un martirio para todos" y no deja de resaltar el parecido de Javier con su hermano biológico. "Y con el padre hasta tiene las mismas cadencias en el habla, el mismo arrastre de palabras".