Martes 02 de Noviembre de 2010
Los análisis de sangre que los médicos suelen solicitar a los pacientes, ya sea como control preventivo o porque sospechan de una determinada anomalía, permiten “medir” los factores de riesgo de una persona. Nada menos.
Oscar Fay, director del Centro de Diagnóstico Médico de Alta Complejidad, que funciona en Rosario desde hace 25 años, explicó ayer que “cuando se extrae una muestra de sangre para ser analizada, es exactamente lo mismo que sacar una fotografía instantánea del los parámetros que se analizan en el momento de realizar la colección del material”.
¿Cómo se sabe que la foto es “normal”? Porque los resultados interpretados como aceptables o normales “fueron comparados con una infinidad de datos similares, que provienen de personas que luego de realizarse estos estudios no presentaron ningún trastorno o anormalidad”.
Si se presenta un resultado dudoso o anormal lo correcto es ampliar el espectro de la búsqueda, analizando más parámetros vinculados directamente a esa anormalidad. “Además corresponde controlar por exámenes clínicos, por metodología de imágenes (radiografía, tomografía) estudios hemodinámicos, de anatomía patológica, si los hallazgos en los estudios de sangre ya han traído alguna consecuencia patológica al paciente”, explica Fay. Es entonces cuando las cirugías o los tratamientos farmacológicos intentan subsanar dichos efectos.
¿Por qué es posible que alguien que se hizo análisis un mes antes, o una semana antes, cuando los parámetros dieron normales, tenga un episodio grave? “Los análisis de sangre tienen una altísima seguridad en caso de medicina preventiva. Si dieron dentro de los parámetros esperados indica que hay bajas probabilidades de padecer algún trastorno. Este es el mayor valor que tienen los exámenes bioquímicos realizados con periodicidad, los que se practican con cierta frecuencia”, remarca el especialista.
En personas con enfermedad ya diagnosticada, el valor de los análisis de sangre está mucho más ligado a otros exámenes. “La evaluación que haga el médico depende por un lado de los análisis bioquímicos pero también de la condición del paciente generada por la totalidad de parámetros médicos”, dice Fay.
Los monitoreos de los pacientes crónicos (como aquellos con enfermedad cardiovascular) son mucho más profundos y frecuentes. “Puede suceder que la conclusión de todos los estudios arroje un estado satisfactorio o aceptable de esa persona hasta el momento en que se hizo la calificación médica. De allí en más, la probabilidad de que varíen esas condiciones y se llegue a una situación de gravedad o riesgo también debe ser analizada como probabilidad”, destaca. “La posibilidad de que ocurra un agravamiento o un accidente siempre está presente −agrega−, aunque con baja probabilidad en el caso de un paciente controlado”.