Domingo 06 de Septiembre de 2015
La cabeza de Nery Domínguez resolvió todos los problemas. La justeza de César Delgado para ejecutar el tiro libre para el gol del mediocampista también tuvo su responsabilidad. Entre ellos dos solucionaron la falencia de Central para meterla en las pocas, pero clarísimas, ocasiones que dispuso. Dificultad que tuvo su correlato en la escasa generación de juego.
Ni los volantes externos Walter Montoya y José Luis Fernández desequilibraron por los costados ni Giovani Lo Celso, que jugó por primera vez de titular, fue el nexo con los delanteros. Y para completarla, Marco Ruben no pivoteó con el criterio acostumbrado y Franco Niell no entró en sintonía con los demás.
Central careció de fluidez en el juego en el primer tiempo y fue presa del nutrido mediocampo rival. En la segunda etapa cambió con mayor presencia por los costados y centros que preocuparon, que si no tuvieron el mejor final fue por impericia en la definición. Como con Fernández, que cabeceó a media altura en vez de abajo, permitiendo que un Andrada mal ubicado, parado a mitad de camino, la enviara al córner. O en la siguiente que el volante pateó al cuerpo del arquero y luego rebotó en el palo.
También Niell lo tuvo de cabeza y no llegó a darle con justeza para quebrar el marcador. Entre esas acciones de riesgo, la única en la que deben restarse responsabilidades del ejecutor fue en el frentazo de Donatti que encontró el manotazo salvador del arquero.
A esa altura, Ruben seguía sin pesar, lo mismo que Niell.
A la imposibilidad de penetrar con pelota al piso, Central se aproximó a partir del juego aéreo. Coudet sacó a Montoya por Delgado para tener mejor pie. Si lo del Chelito no fue tan decisivo para meter el estiletazo en los metros finales, resultó crucial en el tiro libre para la cabeza de Nery. Por arriba y con el mediocampista más retrasado, se encontró la solución.