Domingo 02 de Diciembre de 2012
No hay peor astilla que la del mismo palo, dice el refrán. Los colegas de Mario Bunge lo saben mejor que nadie. "Los filósofos tendrían que empezar por aprender, antes de ofrecerse a enseñar. Los filósofos del siglo pasado no se han ocupado de problemas concretos como la pobreza, la guerra, la desigualdad social, la inequidad en la asistencia médica, la construcción de las nuevas sociedades de los estados de bienestar. Ningún filósofo dijo nada interesante por ejemplo sobre la medicina, ningún filósofo contribuyó a la construcción de los estados de bienestar en los países escandinavos o en Inglaterra", dice. En ese marco, Bunge hace cierto rescate de Karl Marx —"tiene una filosofía muy defectuosa, fue un filósofo amateur, pero sí se ocupó de problemas sociales y es uno de los grandes economistas clásicos"— y rescata el rol de los científicos sociales. "Lo que el filósofo puede hacer —agrega— es señalar grandes ideas, puntos de vista. Puede señalar también agujeros, claros, puede decir que los expertos en finanzas no saben medir el riesgo y al no saber medir el riesgo no saben dirigir las instituciones financieras. Muchos bancos han fallado entre otros motivos porque no supieron medir el riesgo, como el caso clásico de Lehmann Brothers, que llegó a prestar 30 veces su capital, es decir dinero que no tenía, lo que es deshonesto y estúpido".
John Maynard Keynes es otra de sus referencias. "Estaba muy interesado en filosofía, escribió un libro bastante filosófico sobre probabilidad y tenía una visión sistémica de la economía. En su Tratado sobre probabilidad dice explícitamente que no se ocupa de individuos sino de sistemas económicos. En cambio los economistas neoclásicos se ocupan de características individuales, por ejemplo el deseo de maximizar las utilidades esperadas. Es decir, no se ocupan de la economía sino de los agentes económicos, lo que no es lo mismo", dice.
—¿Ese lugar que dejan los filósofos puede estar ocupado hoy por otro tipo de intelectuales, por ejemplo como Noam Chomsky y los críticos de la globalización?
—Noam Chomsky no es un filósofo. Profesionalmente es un lingüista y sus teorías lingüísticas han sido muy cuestionadas. Es un analista político muy valiente, que muchas veces la pega. Es muy bueno como crítico pero no tiene una alternativa porque es anarquista y los anarquistas no sabrían qué hacer frente al Estado, salvo destruirlo. Pero destruir el Estado es lo mismo que volver a la etapa anterior al surgimiento de la civilización. Chomsky no tiene una filosofía social y, además, últimamente sus posiciones filosóficas son lamentables, ha afirmado que la materia y la mente son misteriosas, que no son accesibles a la investigación científica. O sea que filosóficamente es oscurantista. Pero cuando denuncia las agresiones militares de EEUU y sus cómplices tiene razón y lo hace con mucho coraje.