Lo creían muerto y fue al velorio a avisar que vivía
Una familia del noreste de Brasil que velaba el cuerpo de Gilberto Araujo, un lavador de coches de 41 años, lo vio entrar a su propio velorio e interrumpir la ceremonia a la que asistían numerosos amigos y parientes.

Miércoles 24 de Octubre de 2012

Una familia del noreste de Brasil que velaba el cuerpo de Gilberto Araujo, un lavador de coches de 41 años, lo vio entrar a su propio velorio e interrumpir la ceremonia a la que asistían numerosos amigos y parientes.

El inspector de policía Roberto Lima dijo que el domingo José Marcos Araujo identificó un cadáver en la morgue de la ciudad como el cuerpo de su hermano, Gilberto. "La confusión se inició cuando empezaron a circular las noticias de que un lavador de coches había sido asesinado a tiros", dijo la esposa de José Marcos, Ana Paula, al portal de noticias de internet UOL. "La policía llamó a mi esposo y le dijo que su hermano había sido asesinado y su cuerpo estaba en la morgue". "Ambos hombres se parecen mucho y ambos trabajaban como lavadores de coches", explicó Lima, que agregó que el hombre cuyo cadáver estaba en la morgue se llamaba Genivaldo Santos Gama.

"Todo el mundo tuvo mucho miedo. Las mujeres se desmayaban, las personas corrían para todos lados", contó Maria Menezes, que estuvo presente en el inusual velorio en Alagoinhas, a 100 kilómetros de Salvador de Bahia. Gilberto Araujo se enteró a través de un amigo que encontró en la calle que lo daban por muerto. Llamó por teléfono a un pariente para avisar que estaba vivo. Pero nadie le contestó y pensó que se trataba de una broma. Entonces, decidió ir al velatorio para demostrar que estaba vivo y coleando. "Un amigo me dijo que había un féretro y que yo estaba dentro. Entonces le dije, pero yo estoy vivo, ¡pellízcame!", contó Gilberto.

Uno de sus hermanos, José Marcos Santana Santos, explicó que la última vez que alguien de la familia vio a Gilberto fue hace cuatro meses. "Gilberto sólo aparecía algunas veces por año y pasamos mucho tiempo sin verlo. Vive en Alagoinhas pero cada día está en un lugar diferente", dijo a G1. "Estoy muy contenta porque, ¿qué madre que da a un hijo por muerto no se llenaría de alegría de verlo nuevamente en vida?", se felicitó Marina Santana.