Sábado 22 de Octubre de 2011
Las autoridades de la ciudad de Nueva York dijeron que cerrarían el servicio de ómnibus urbano dirigido por judíos ortodoxos si el grupo no dejaba de obligar a las mujeres a sentarse en la parte trasera de los autobuses.
La Corporación Privada de Transporte, que opera la línea B110 bajo una concesión, ha sido criticada tras conocerse sus prácticas de obligar a las mujeres a dejar sus asientos de la parte delantera del autobús para cumplir las normas judías jasídicas de separación de géneros.
El portavoz del Departamento de Transporte de Nueva York Scott Gastel dijo que la directora de la agencia Anne Koenig ha pedido a la compañía que respondiera a las acusaciones y estaba esperando su intervención.
"Por favor, tengan presente que exigir que las mujeres se sienten detrás constituiría una violación directa de su acuerdo de concesión y podría conducir a la finalización de dicho acuerdo", escribió Koenig.
Si se demuestran estas violaciones, se podría revocar la licencia, afirmó el Departamento de Transporte en un comunicado.
La Corporación Privada de Transportes declinó hacer comentarios.
El autobús B110 transcurre por zonas del distrito de Brooklyn con gran población de judíos ortodoxos.
Un periodista estudiante de la Universidad de Columbia en Nueva York publicó una historia sobre una mujer a la que los demás pasajeros obligaron a levantarse de su asiento en la parte delantera. Otros medios entonces enviaron reporteros para ver si se encontraban con situaciones similares.
El alcalde Michael Bloomberg dijo anteayer en una rueda de prensa que la segregación por género "obviamente no estaba permitida" en los ómnibus públicos. (Reuters)