Las cenizas beneficiarían a los arrayanes
Científicos del parque nacional Nahuel Huapi (Pnnh), del Conicet y estudiantes de la Universidad Nacional de Río Negro (Unrn) iniciaron una investigación para comprobar si las cenizas...

Viernes 09 de Diciembre de 2011

Científicos del parque nacional Nahuel Huapi (Pnnh), del Conicet y estudiantes de la Universidad Nacional de Río Negro (Unrn) iniciaron una investigación para comprobar si las cenizas volcánicas tendrán efectos ambientales positivos en los bosques de arrayanes para la regeneración o rejuvenecimiento de esa especie arbórea.

El Programa de Emergencia por la Erupción Volcánica (Proevo), creado por la universidad rionegrina para el apoyo de proyectos científicos, desarrollo tecnológico y asistencia técnica vinculados con la erupción del volcán Puyehue-Cordón Caulle, comenzó el trabajo "Bosques de Arrayanes: ¿Son beneficiados por las cenizas?", que encargó a un equipo de científicos y alumnos. El arrayán, cuyo nombre científico es Luma apiculata, es un árbol nativo de los bosques templados de Argentina y Chile, que puede vivir hasta 400 años, y sólo en los dos lugares bajo estudio se caracteriza por alcanzar una altura máxima de 20 metros.

El ingeniero forestal Adolfo Moretti, quien junto al técnico Santiago Quiroga, ambos de la Administración de Parques Nacionales, encabeza el estudio, afirmó que "hace varios años que estudiamos diversos aspectos de las poblaciones de arrayanes en ambos sitios".

La acumulación de ceniza de contextura tipo arenosa llegó en algunos sectores a un espesor de 10 y hasta de 15 centímetros en los lugares bajo estudio, y por eso "el suelo ahora está funcionando como un gran almácigo, ya que las semillas se depositaron encima de esa ceniza", sostuvo Quiroga.

Destacó que el suelo con estas características "podría ayudar a la semilla de arrayán a crecer mejor y con menor o nula competencia de otras especies".

12 parcelas. Para medir el éxito de crecimiento de nuevos arrayanes a partir de las semillas depositadas en el suelo este invierno el equipo de Moretti estableció 12 parcelas de estudio: seis en la isla Victoria y seis en la península de Quetrihué.

Los investigadores señalaron que "las semillas de esta especie cayeron al suelo entre mayo y junio, y en primavera están comenzando a germinar" y remarcaron que "el primer verano posterior al comienzo de la erupción será crítico".

La isla Victoria y la península de Quetrihué, cercanos a San Carlos de Bariloche y Villa La Angostura, donde se asientan los bosques de arrayanes, son reconocidos por su atractivo turístico a nivel mundial, pero fueron golpeados en su economía, fauna y en aspectos de la salud y educación de la población, por la caída de las cenizas volcánicas.

El equipo de investigadores del Parque Nacional Nahuel Huapi y estudiantes de la Tecnicatura en Viveros de la Unrn buscarán probar "si ese fenómeno puede causar un impacto ambiental positivo al impulsar la regeneración de esos bosques nativos", bajo la hipótesis de que la especie arbórea "podría verse beneficiada en forma excepcional con este fenómeno natural". l (DyN)

Decaimiento

En los últimos 15 años se registró un decaimiento del bosque de arrayanes de la península de Quetrihué y los investigadores dicen que la corteza de los árboles “está más pálida, hay poca o nula regeneración y la presencia creciente de renovales de ciprés de la cordillera y de coihue, dos especies nativas, podría ocupar nichos donde antes había arrayanes”.