Labor de alto riesgo con baja protección
La granada antitanque que dejaron en el acceso al Macro fue levantada de allí por el sargento Germán Carballo, operador de la Brigada de Neutralización de Explosivos, quien decidió a su propio riesgo levantarla.

Lunes 25 de Junio de 2012

La granada antitanque que dejaron en el acceso al Macro fue levantada de allí por el sargento Germán Carballo, operador de la Brigada de Neutralización de Explosivos, quien decidió a su propio riesgo levantarla. El comisario principal Oscar Lazzo, el superior de esa repartición, explicó allí el día del hecho que la decisión de cómo actuar frente a la incertidumbre que genera la presencia de un explosivo es siempre sugerida por el operador. Lazzo acompañó a Carballo hasta la camioneta donde la depositaron, la cubrieron con un chaleco antibalas y la llevaron al lugar donde la detonarían.

La explosión de un proyectil de esta clase se produce por tres factores. Por vibración o movimiento, por presión (cuando se lo oprime o se lo pisa) o por alivio de presión (cuando el objeto que produce la presión deja de oprimir). En el caso del pasado 13 de junio lo que hizo el operador fue disponer una tanza (hilo de pesca) alrededor del artefacto, alejarse a unos 20 metros y mover el hilo. Ante el desplazamiento no hubo novedad, lo que implicaba que el explosivo no era sensible al movimiento.

El sargento Carballo, que estaba en el lugar con cuatro colegas, se llevó el artefacto en sus manos al entender que no podría manipular en el lugar los cables que se perdían dentro de la granada. Lo hizo enfundado en un mameluco, pero sin casco ni equipo de protección especial, no por su voluntad sino porque la Brigada de Explosivos carece de tal resguardo. En una situación de explosión los efectos serían letales.