Miércoles 09 de Diciembre de 2009
Una joven de 27 años denunció que fue violada en su propio departamento de barrio Echesortu por un muchacho que llegó al lugar en compañía de un amigo para compartir una reunión de la que participaron varias personas y en la que hubo exceso de alcohol. "Es llamativo el incremento de este tipo de casos en los últimos días", aseguró ayer a LaCapital Mariel Arévalo, titular del Centro de Atención a las Víctimas de Delitos Sexuales, quien remarcó que "en los últimos cuatro días se registraron tres denuncias de hechos similares en la ciudad".
El último de los casos ocurrió la madrugada de ayer en un departamento de Cafferata y Mendoza. Allí vive sola una joven empleada de 27 años. Desde entrada la noche, e invitados por ella, llegaron al lugar jóvenes de ambos sexos que compartieron charla, música y alcohol. Cerca de las 5 de la mañana, sólo quedaban en la vivienda la dueña de casa, su amigovio de 19 años y un conocido de éste que dormitaba en un sofá.
En determinado momento, cuando la pareja se hacía arrumacos, el otro hombre se levantó abruptamente y con un cuchillo amenazó a sus anfitriones. "Al chico lo maniató y a la chica la empujó hacia el dormitorio bajo amenazas, le provocó un par de lesiones cortantes en los brazos y la violó", contó Arévalo.
No satisfecho con eso, el agresor huyó llevándose 1.200 pesos, una notebook y los celulares de sus víctimas. "La chica sólo identificó a su atacante por el nombre de pila y dijo que lo conocía de vista a través de su amigovio. Cuando consultamos a este muchacho, dijo que lo conoce porque trabaja cerca de donde trabaja él pero que no sabe muy bien quién es ni dónde vive. Es toda una compleja trama de relaciones informales que hace muy difícil la investigación para llegar al agresor", comentó oficial.
Casos reiterados. Según Arévalo, estos hechos se han tornado recurrentes y hay tres denuncias en los últimos cuatro días. Las otras dos víctimas son adolescentes de 15 y 17 años. "En uno de los casos una de las chicas fue dejada por su papá en la puerta del edificio donde vive una amiga a las 11 de la noche y por ese mismo lugar la pasó a buscar a las 5 de la mañana. La chica estaba ebria y al otro día, cuando recuperó su conciencia, pudo contar lo ocurrido. Dijo que fue al baño porque estaba descompuesta y que con ella se metió adentro un muchacho que estaba en la fiesta, que trabó la puerta y que la violó", recordó la oficial.
Según Arévalo, todos los casos se dan en reuniones "dentro de ámbitos privados en los cuales la ingesta de alcohol es abundante y lleva a las víctimas a un estado de incapacidad que les impide dar consentimiento a la situación". Y aclaró que en este sentido la ley es clara: "Cuando la víctima no tiene conciencia ni puede dar el consentimiento para la relación se habla de un delito, de un abuso".
También llama la atención de la jefa policial que "en algunos casos el abuso se ha dado en privado, pero también hay casos donde la violación se produce delante de otros personas".
Finalmente, Arévalo descartó que se trate de "un agresor serial" y puso el acento en la informalidad de las relaciones. "Aquí son conocidos de un amigo de un conocido que llegan a la vivienda invitados por alguien y, a partir de una predisposición psicopatológica, se aprovechan de la situación de indefensión en la que quedan las chicas depués de tomar varios tragos".