La Rioja: Confirman el martirio de los sacerdotes Murias y Longueville
Los religiosos fueron asesinados junto con el laico Wenceslao Pedernera en 1976 por la dictadura. Inician el proceso de santificación.

Miércoles 06 de Mayo de 2015

El obispo riojano, monseñor Marcelo Daniel Colombo, convocó a los fieles a participar de la solemne clausura de la instrucción diocesana de la causa que investiga la muerte de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, así como de Wenceslao Pedernera, laico, esposo y padre de familia (asesinados en julio de 1976), para la declaración eclesial de su martirio.

La clausura de la fase diocesana de investigación será el próximo 15 de mayo, a las 10, en la catedral. A las 19 se celebrará en la localidad de Chamical una misa de acción de gracias por el trabajo concluido. Luego, el obispo llevará las actuaciones a Roma para su prosecución en la Congregación para las Causas de los Santos.

Monseñor Colombo repasó los hechos por los que se investiga el presunto martirio de los siervos de Dios. Recordó que los sacerdotes Murias y Longueville fueron secuestrados y asesinados el 18 de julio de 1976, mientras que Pedernera fue muerto delante de su familia, en Sañogasta, el 25 de julio del mismo año.

Al momento de ser asesinados, Murias tenía 31 años, Longueville 45 y Pedernera 40.

Colombo recordó que el cardenal Bergoglio, durante una celebración que presidió el 4 de agosto de 2006, dijo: "Una Iglesia que fue perseguida, una Iglesia que se fue haciendo sangre, que se llamó Wenceslao, Gabriel, Carlos, testigos de la fe que predicaban y que dieron su sangre para la Iglesia, para el pueblo de Dios, por la predicación del Evangelio y, finalmente, se hace sangre en su pastor".

En aquella ocasión, el actual pontífice dijo, sobre el asesinato de los mencionados y el del obispo Enrique Angelelli (quien murió el 4 de agosto de ese año tras un accidente vial provocado), lo siguiente: "La sangre de estos hombres que dieron su vida por la predicación del Evangelio es triunfo verdadero y hoy clama por vida, por vida de esta Iglesia riojana que hoy es depositaria".

La causa para la santificación de los tres fue iniciada en 2011 por la diócesis de La Rioja, y el entonces obispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, que firmó el documento "con discreción" para evitar ser bloqueado por otros obispos argentinos, según dijo al diario italiano La Stampa el sacerdote Carlos Trovarelli, ministro provincial de los Frailes menores Conventuales en Argentina y Uruguay.

Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville fueron secuestrados, torturados y asesinados el 18 de julio de 1976 en un paraje cercano a Chamical, sobre la ruta nacional 38. Al primero, sus captores le arrancaron los ojos y le mutilaron las manos, antes de asesinarlo a tiros. Una semana después, el laico Wenceslao Pedernera, comprometido con la Iglesia y la asistencia a los más necesitados, apareció muerto brutalmente en Chilecito.

Más de 70 testigos aportaron sus testimonios ante el Tribunal Eclesiástico el martirio de los sacerdotes y el laico.

Murias era un sacerdote franciscano cordobés del pueblo de San Carlos Minas que se dedicó al trabajo comunitario en zonas carecientes. Trasladado a La Rioja, trabajó codo a codo con Longueville, sacerdote francés perteneciente al Comité Episcopal francés para América latina que había llegado en 1970 a Corrientes y dos años después se había acercado a Angelelli para ejercer en Chamical su proclamada opción por los pobres.

Por los crímenes de Murias, Longueville y Pedernera, 36 años después de perpetrados fueron condenados a prisión perpetua el ex general Luciano Benjamín Menéndez, el vicecomodoro Luis Fernando Estrella y el ex comisario Domingo Benito Vera.