Sábado 04 de Junio de 2022
Las plataformas de streaming permitieron diversificar la oferta audiovisual proveniente de distintos países que de otra forma quedaban sujetas a la voluntad o el interés de los programadores de salas. Cuando se rompió ese esquema, uno de los países que primero mostraron su potencia y calidad fue Israel. La serie “Fauda”, con cuatro temporadas, preparó el camino. Se sumaron la exitosa “Shtisel”, con tres temporadas, y “El espía”, con Sacha Baron-Cohen, entre otras. Finalmente, “Poco ortodoxa”, en 2020, fue un fenómeno que dejó en evidencia la presencia de un mercado cautivo para este tipo de producciones. Ahora es el turno de “La reina de belleza de Jerusalén”, que poco a poco trepó posiciones hasta ubicarse entre las series más vistas tanto en Latinoamérica como en España.
Conceptualmente se trata de una telenovela con casi todas sus reglas, pero que no se decanta, como es habitual, por el melodrama y los estereotipos. Al contrario, la originalidad de su narrativa, el guión con saltos temporales en cada capítulo, los recursos técnicos, la dirección, el trabajo de los actores y el cruce de historia real y pasiones ficcionales, transforman la serie en una producción original y atrapante de principio a fin, con diez episodios en su primera temporada que ya tiene anunciada una segunda entrega.
Producida por Yes, la misma responsable de “Shtisel” y “Fauda”, la serie refleja la vida de los Ermoza, una familia judía sefardí de Jerusalén que comienza en 1917, al final del Imperio Otomano, continúa durante el tenso y posterior Mandato Británico y termina a las puertas de la Guerra de Independencia. La turbulenta historia se desarrolla como telón de fondo de los recelos y las intrincadas relaciones que establecen los protagonistas a lo largo de la trama, pero, a su vez, la mayoría de ellos representa en sus discursos y acciones la compleja convivencia política e ideológica en ese rompecabezas cultural y religioso que es Jerusalén, así como también las tradiciones y las incipientes transformaciones sociales de la época.
La serie está basada en una exitosa novela de Sarit Yishai-Levi, una periodista que nació en Jerusalén en 1947 y desciende, como los protagonistas de “La reina...”, de una familia sefardí que vivió en la ciudad durante siete generaciones. En ella trabajan varios de los actores conocidos a través de “Fauda” y especialmente de “Shtisel”, como es el caso de Michael Aloni, protagonista de aquel éxito y ahora de “La reina de belleza de Jerusalén”. En este caso Aloni interpreta a un sufrido comerciante que vive bajo el férreo control de su madre, con una esposa frágil y algo manipuladora y dos hijas adolescentes y audaces que están descubriendo la vida más allá de las paredes de su casa.