Viernes 30 de Agosto de 2013
El estrés crónico afecta un sinfín de partes del organismo humano. Es un enemigo silencioso y traicionero y cuando se mantiene resulta difícil escapar.
Se dice que llega porque el cerebro, ante determinadas situaciones del entorno que considera merecedoras de reacción inmediata, da orden a las suprarrenales para que segreguen una sustancia, el cortisol, que provoca una serie de modificaciones en el organismo. Esta hormona hace que el organismo libere glucosa a la sangre para enviar cantidades masivas de energía a los músculos (para así poder atacar y/o huir). Es decir, ante cualquier señal de alarma nuestro cerebro provoca en el organismo los cambios mencionados.
Cuando la situación de estrés es puntual, una vez superada la emergencia, los niveles hormonales vuelven a la normalidad. Pero cuando el estrés es prolongado se disparan los niveles de cortisol que siguen con su liberación de glucosa, y el cerebro, tratará de conseguirla aunque para ello deba destruir tejidos y proteínas.