La periodista que tuvo la primicia y dudó de su latín
Chirri, una veterana periodista de la agencia de noticias italiana Ansa, cubría un consistorio ordinario, o reunión de cardenales, convocado por la mañana del lunes y en la que el Pontífice tenía programado anunciar varias canonizaciones...

Martes 12 de Febrero de 2013

Chirri, una veterana periodista de la agencia de noticias italiana Ansa, cubría un consistorio ordinario, o reunión de cardenales, convocado por la mañana del lunes y en la que el Pontífice tenía programado anunciar varias canonizaciones, entre ellas la de dos religiosas latinoamericanas. "Nuestra vaticanista Giovanna Chirri estaba escuchando el discurso del Papa en latín. De repente dejó de hablar sobre el Consistorio y la periodista entendió que confesaba que estaba cansado, que había mucha presión", contó a la agencia de noticias francesa AFP el director de Ansa Luigi Contu.

La vaticanista inmediatamente llamó al portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, para confirmar lo que había escuchado, pero no lo encontró. Mientras debatía con los jefes de Redacción si era el caso de confiarse en sus conocimientos de latín, materia obligatoria en las escuelas italianas, Lombardi la llamó para confirmarle la histórica primicia. "Es un desquite, un ejemplo para los jóvenes periodistas que se deben formar mejor", comentó Contu.

Chirri dictó su flash a las 11.46 locales del lunes, inmediatamente después de haber escuchado al Papa.

Con la confirmación de esa noticia sin precedentes en la era moderna, Chirri dictó su flash, que en pocos segundos recorrió el mundo y fue reproducido —antes de la versión oficial del Vaticano— por la agencia británica Reuters, luego la cadena CNN y después por Al Arabiya, France Presse, el Telegraph, la BBC y Sky News.

Felicitada por colegas de todo el mundo a través de las redes sociales, Chirri brilla por modesta: "El latín de Benedicto XVI era fácil de entender", escribió en Twitter.

El latín es el idioma oficial del Vaticano y la Iglesia católica lo usa como lengua litúrgica oficial, aunque desde el Concilio Vaticano II se permite el uso de las lenguas vernáculas.