La nena de tres años salvada de un pozo se recupera en un hospital
Vanesa no sufrió lesiones. Llegó conmocionada y llorando, pero luego se tranquilizó Los bomberos destacaron la acción de la madre. Ayer la visitó la presidenta en el hospital

Jueves 18 de Noviembre de 2010

Vanesa, la nena de tres años que anteayer rescataron de un pozo al que cayó en una huerta del partido bonaerense de Florencio Varela, se recuperaba del trauma vivido acompañada por sus padres en el hospital El Cruce, donde la visitó ayer a la tarde la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

La presidenta y el gobernador bonaerense Daniel Scioli, que presenció el operativo de rescate, visitaron a la nena, hija de David y Claudia Mamani, dos peones rurales bolivianos que trabajan en esa zona del sur del conurbano y tienen otros dos niños, Johnatan, de un año y medio, y Juan Carlos, de cinco.

Vanesa cayó dentro de un pozo de riego en desuso (que según su padre estaba tapado) a las 17.30, cuando jugaba con unos primos, y la sacaron casi seis horas y media más tarde, a las 23.57.

Algunos bomberos que participaron del rescate destacaron la colaboración de la propia nena y el aporte de su mamá para que fuera exitoso.

"Todo el mérito lo hizo ella (por la madre)", dijo Marcelo Tucci, el jefe de los bomberos voluntarios de Florencio Varela.

"Como un parto". Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad de Buenos Aires, Ricardo Casal, manifestó ayer a la madrugada que durante la operación "la tensión estaba al máximo, ustedes habrán escuchado el grito (de la nena) cuando salió, fue como un parto" y elogió al equipo de salvamento.

Scioli agradeció ayer a los rescatistas, vecinos y empresas locales que colaboraron con el rescate de la nena: "Estaba muy, muy preocupado cuando no la veía reaccionar porque en las primeras horas lloraba, lloraba y lloraba, pero después hacía mucho frío y ella seguía dentro del pozo".

El gobernador recordó reconfortado "ese intento con ese lazo que se logró colocar en el brazo y rescatarla, con ese llanto, y ese grito que pareció simbólicamente un nuevo parto".

En buen estado.El parte médico difundido ayer por Arnaldo Medina, de la Dirección del hospital de alta complejidad El Cruce, señala que Vanesa se encuentra "en buen estado de salud", internada en la terapia intensiva pediátrica.

Pese a la caída, la nena "no tiene comprometido ningún órgano vital, está en observación y se continúa con su evolución".

"Las vías respiratorias están bien y está hemodinámicamente compensada", expresó el especialista en declaraciones realizadas frente al hospital.

El director del nosocomio sostuvo que uno de los impactos que sufrió "fue un golpe probablemente con un caño, que no compromete ningún órgano vital".

Medina manifestó que la niña llegó al centro de salud en "estado de conmoción" y "con llanto".

"Se fue tranquilizando" durante la madrugada, afirmó el director del hospital, y estimó que "la compañía de sus padres le va a dar mayor serenidad".

El especialista consideró que la niña soportó los impactos sufridos al caer en el pozo porque "los niños tienen mucha resistencia a los golpes y son mucho más plásticos que los adultos".

"Además, desconocemos cómo fue la caída: si fue una caída libre o tuvo algún tipo de resistencia que la hizo más lenta", sostuvo.

La niña, según informaron fuentes sanitarias, permanecerá en el centro de salud "en observación" hasta hoy.

El médico dijo que Vanesa Mamani será evaluada además por los psicólogos del hospital, porque "obviamente llegó en un estado de conmoción", pero se fue tranquilizando paulatinamente y más aún ayer, con la compañía de sus padres, quienes no se separan de ella. l (Télam y DyN)

"No llores, papá"

Claudia Mamani, la madre de Vanesa, contó que durante el rescate habló con su hija "para que estuviera despierta" y confió: "Le decía: «Te voy a comprar un juguete. Ella me decía que estaba bien y que quería salir»". Y Marcelo Tucci, el jefe de los bomberos voluntarios de Florencio Varela que rescataron a Vanesa, contó una anécdota de la noche del salvamento, junto a su hijo de seis años: "En un momento me fui atrás de los camiones y me largué a llorar. Entonces vino mi hijo y me dijo: «No llores. Trabajá, papá, para salvarla»".