Martes 06 de Diciembre de 2011
La misión Kepler de la agencia espacial estadounidense ha confirmado su primer hallazgo de un exoplaneta en la "zona habitable", la región donde podría existir agua líquida en la superficie del planeta. Además, ha descubierto más de mil nuevos objetos candidatos a planetas, según anunció la Nasa al presentar los últimos hallazgos de su telescopio y datos actualizados desde el 1º de febrero último
Un congreso científico reunirá esta semana a expertos en astrofísica para hacer balance de descubrimientos de Kepler. El planeta confirmado, Kepler-22b, está situado a una distancia de 600 años luz de la Tierra y orbita una estrella parecida a nuestro Sol. Es el más pequeño que se ha encontrado orbitando en la zona habitable de una estrella parecida a la nuestra.
Tiene 2,4 veces el radio de la Tierra y los científicos aún no saben si se trata de un objeto rocoso, gaseoso o de composición líquida, aunque la Nasa considera que su hallazgo es un paso importante en la búsqueda de planetas similares a la Tierra. "Es un hito en el camino para encontrar un gemelo de la Tierra", dijo Douglas Hudgins, científico del programa Kepler de la Nasa en Washington.
Investigaciones previas ya han sugerido la existencia de planetas cercanos al tamaño de la Tierra en zonas habitables. Otros dos pequeños planetas orbitando estrellas más pequeñas y frías que nuestro Sol fueron confirmados recientemente en los bordes de la zona habitable, con órbitas más parecidas a las de Venus y Marte.
En torno a la estrella Gliese los astrónomos han encontrado varios planetas potencialmente habitables. El pasado mes de noviembre un equipo de investigadores propuso el primer sistema para clasificar estos nuevos hallazgos y disponer de un catálogo de exoplanetas potencialmente habitables. Entre los planetas fuera del Sistema Solar encabezan la lista Gliese 581g y Gliese 581d.
Kepler ha descubierto más de 1000 nuevos objetos candidatos a planetas, que casi dobla el censo anterior de sus hallazgos. Los científicos señalan que harán falta más observaciones para verificar que, efectivamente, se trata de planetas.