La misma historia, el mismo fin

Domingo 13 de Diciembre de 2009

Hace tan solo dos semanas, en la edición del domingo 29 de noviembre, esta sección del diario publicó en su portada una nota titulada "Tablada, un barrio donde el delito y la impunidad caminan de la mano". En ella se daba cuenta de que en el espacio geográfico en el confluyen ese barrio con la villa del Tanque, villa Manuelita y el Fonavi Municipal, el registro de violencia trepa como en ningún otro sitio. Y eso se sustentaba con cifras. Se afirmó que allí se habían cometido 16 asesinatos en lo que iba de 2009. Es decir, el 14 por ciento del total de crímenes de todo el departamento Rosario. El homicidio de Milton Villarreal, el número 17 de la saga, además de engrosar la fría tabla de estadísticas que se forma con nombres, apellidos e historias de vida, no hace otra cosa que ratificar lo que se dijo entonces sobre los móviles que sostienen esa espiral de violencia.

En ese sentido, se explicó en la nota de referencia que los crímenes perpetrados en la zona tienen diversos orígenes. Algunos son ajustes de cuentas por conflictos interpersonales, vecinales o familiares. Pero muchos derivan de las disputas por el control de la criminalidad o el tráfico y venta de drogas, como en el caso de Villarreal.

También se expresó que cada uno de esos hechos exponía la juventud de víctimas y victimarios: Villarreal tenía sólo 16 años. Y se agregaba que los hechos suelen ocurrir en la vía pública, como pasó una vez más anteanoche, poniendo en peligro o cobrándose vidas de personas ajenas a la contienda. Por último, se expresó que los hechos mostraban en la trayectoria de sus protagonistas, más allá del detonante particular, un sustrato donde se disputa el dominio de los circuitos del tráfico de drogas y los delitos contra la propiedad y la vida: el chico asesinado el viernes tenía dos ingresos a la comisaría, uno por tenencia de porros para consumo personal y otro por un robo.